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La Unión Europea organiza la
expulsión de niños inmigrantes
Ernesto
Tamara
Barómetro Internacional
La organización
norteamericana Human Rights
Watch (HRW) denunció la prisa de
varios gobiernos europeos, entre
ellos el de Suecia, en organizar
la expulsión de menores que
llegaron solos de Afganistán,
Irak y Africa, solicitando asilo
político. Según la denuncia de
varias ONG, los gobiernos de
Gran Bretaña, Holanda, Suecia y
Noruega, están organizando
centros de repatriación en
Afganistán, para enviar de
regreso a los menores de edad
que llegaron a sus países
huyendo de la guerra y la
miseria.
Muchos gobiernos consideran una
carga la responsabilidad de
recibir a los menores solos,
integrarlos a programas de
estudios y mantenerlos hasta la
edad adulta, por lo que
prefieron desembararse de ellos
enviándolos de regreso. Muchos
países ya tienen aceitado el
mecanismo de expulsión de
adultos, pero consideran que
recibirían críticas si proceden
de la misma manera con los
menores de edad. En general los
adultos son librados a su suerte
al país al que son expulsados.
Según la Comisión Europa, en
Europa hay actualmente unos 100
mil menores que llegaron solos
de países como Afganistán, Irak
o países de Africa Occidental.
Muchos de ellos se presentan a
solicitar asilo. Algunos con muy
escaso dominio de ingles, se
presentan antes las autoridades
policiales a esperar que decidan
su suerte. Requieren atenciones
médicas y psicológicas, están
lejos de su familia cuando
todavía la tienen y las
administraciones no pueden
desentenderse de su cuidado y
educación.
Dos años atrás la prensa sueca
se ocupó de unos 40 casos de
"niños apáticos", menores que
llegaron con sus familias o
solos, y que después de un
tiempo recibieron la noticia de
que no eran aceptados y que
debían retornar a sus países.
Estos niños y adolescentes
cayeron en una situación de
apatía, se negaban a comer,
hablar, salir de la cama o sus
dormitorios. El problema fue
mayor cuando muchos gobiernos
comunales se negaron a recibir
menores solos y el gobierno
central no sabía que hacer con
ellos. Algunos casos de
expulsión de menores acapararon
la atención pública, algunos de
ellos estaban muy enfermos y
fueron enviados a sus países de
origen donde no iban a recibir
la ayuda médica adecuada. Otros
fueron regresados a Irak o
Afganistán, ya que el
Departamento de Migración
considera que no existe una
guerra en esos países.
Ahora los gobiernos europeos
están planeando otra estrategia.
Por lo pronto ya se anunció que
Gran Bretaña inauguró un centro
de atención para los ciudadanos
expulsados en Kabul, capital de
Afganistán. Y otros países
planean seguir su ejemplo.
Este centro se hará cargo de
ellos hasta que tengan 18 años;
después, no se sabe qué será de
los menores. El centro costará
casi tres millones y medio de
euros, y espera poder recibir a
unos 20 niños cada mes. Por lo
pronto varios países están
anunciando que comenzarán a
repatriar a los menores solos, y
sostienen que es para que "estén
con sus familias". Sin embargo
construyen los centros de
atención, lo que sugiere que no
hay una familia que los espera.
Para ONG como Human Rights Watch
(HRW), las directrices aprobadas
en una reunión de los ministros
de Interior de los 27 miembros
de la UE en junio pasado,
"constatan la intención de los
gobiernos de desentenderse del
futuro de los menores".
Estas directrices, impulsadas
por España, y en las que se
están amparando varios países
para impulsar la creación de
estos centros son, según Simone
Troller, consejera de HRW, la
necesaria luz verde: una excusa
para deshacerse de los menores
por la peor de las vías,
enviándolos a un infierno del
que salieron con riesgo para sus
vidas. Según se explica, en esa
reunión de ministros del
Interior, se decidió dar
prioridad a la repatriación de
los menores, antes que cualquier
otra alternativa. Según una de
las directivas aprobadas, se
debe animar a los menores a que
regresen a sus países
voluntariamente. "Lo mejor
siempre para estos niños es
estar con su familia", dijo la
comisaria comunitaria de
Interior, la sueca Cecilia
Malmström, quien recomendó que
la decisión de repatriarlos se
tome con celeridad: en un plazo
de seis meses.
Simone Troller de HRW preguntó
entonces: "¿Para qué necesitan
los centros si nos dicen que la
intención es devolverlos a sus
familias?", al tiempo que
advirtió también "unas prisas
muy sospechosas por facilitar el
retorno, que se impone a la
protección de los derechos del
niño". Troller resalta que, en
las directrices de la UE, apenas
aparecen referencias concretas a
la responsabilidad del país de
origen en la protección del
menor, o el derecho del niño a
ser oído y decir dónde quiere
quedarse, así como la
posibilidad de recurrir ante la
Justicia una posible orden de
retorno. "Nos tememos que la UE
acabe promoviendo la expulsión
de estos niños, que serán
recluidos en condiciones
inciertas en Kabul y puestos en
la puerta del centro el día que
cumplan 18 años", sostuvo en una
entrevista al diario madrileño
Público.
A su vez, la oficina del Alto
Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados
(ACNUR) al tiempo que destaca
positivamente algunas de las
directrices de la UE, admite que
"estamos preocupados porque se
ha puesto mucho el acento en el
retorno de los niños sin contar
con garantías", según Blanche
Tax, miembro del equipo legal de
la oficina de la ONU en Bruselas.
Según ACNUR, 5.293 menores de
edad afganos pidieron asilo en
Europa en 2009.
Otra de las directrices de la
reunión de ministros del
Interior fue solicitar a la
Comisión Europea que facilite
fondos para que "las autoridades
de los países de origen
gestionen el retorno creando
centros de recepción", siempre
que se haya perdido la pista de
la familia. La UE ya tiene un
"Fondo Europeo de Retorno" que
apoya la expulsión de ciudadanos
de fuera de la UE. Su
presupuesto para este año es de
83 millones de euros, pero irá
subiendo hasta 193 millones en
2013. La entrega de fondos para
la expulsión de ciudadanos se
hace sin cuestionamientos y la
Comisión recordó que "es
responsabilidad de cada Estado
miembro, que quiere devolver a
una persona a su país de origen,
decidir si el retorno respetará
las obligaciones europeas e
internacionales".
La jurista portuguesa Marta
Santos Pais, la primera
Representante Especial de la ONU
sobre la Violencia contra la
Infancia deploró que los niños
sean "invisibles" para los
estados y sus legislaciones al
comentar esas decisiones en la
prensa ibérica. "Afganistán está
en guerra y creo que no hay que
pretender que creando un centro
de repatriación allí para esos
niños las condiciones de
protección de sus derechos
quedarán garantizadas También es
cierto que hay muchos niños que
viven allí y que no emigran.
Considero que puede ser útil
prevenir situaciones de
violencia y trabajar para crear
un entorno protector en
Afganistán que evite la
emigración infantil. Pero antes
de decidir el retorno, es
fundamental examinar si se puede
garantizar, no sólo la
supervivencia del niño, sino
también una perspectiva de
futuro a largo plazo" comentó.
Añadió además que "el retorno
forzoso no es compatible con el
interés superior del niño, pues
representa que la solución se ha
tomado a priori. Entre todas las
opciones posibles, hay que
elegir aquella que salvaguarda
los derechos del niño. En algún
caso puede que lo mejor sea el
retorno pero, cuando se fija la
repatriación como objetivo, eso
compromete sus derechos".
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Director: Diego Olivera
Jefe De Redacción: Miguel
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