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Honduras: La verdad existe
más allá de nuestra conciencia y
nuestra voluntad
por
Ricardo Salgado
Ayer discutía abiertamente,
con un amigo de mucha
inteligencia, sobre el tema de
la verdad; discutimos
abiertamente sobre la
objetividad y subjetividad de la
verdad, o sus aspectos absolutos
y relativos. Más tarde, en
intercambio de textos con otro
amigo, yo le hacia la afirmación
“…el hecho de que no te escuchen
no significa que no hablas, ni
que la verdad cambia por eso”.
Más tarde, leía con detenimiento
la entrevista que La Jornada de
México le hizo a Fidel, y me
llamo poderosamente su respuesta
ante una pregunta sobre si
odiaba a los Estados Unidos, a
lo que él respondió: “…por qué
odiar a los Estados Unidos si
sólo es un producto de la
historia…”.
En este enriquecedor proceso de
pensamiento encontré
interrogantes y respuestas sobre
el proceso que se sigue en
nuestra Honduras, golpeada por
siglos de exclusión, de
mentiras, de hipocresías y falta
de lealtad de sus hijos. Fui
pensando, los eventos a los que
nos estábamos enfrentando, y las
eventuales vicisitudes a que nos
enfrentará el imperio antes de
que el año 2010 concluya. Lo que
se puede vislumbrar es un
incremento de las dificultades y
la imposición histórica de un
cambio de rumbo en el accionar
del Frente Nacional de
Resistencia Popular.
Hemos de convenir que, a pesar
del júbilo y la demostración de
valor y tenacidad que nos ha
dejado la lucha magisterial, los
resultados obtenidos con la
dictadura, lo que hacen es darle
un poco de tiempo a este último
que se encuentra al borde de la
convulsión social total.
Mientras tanto queda en el aire
un manto obscuro que la derecha
visceral promoverá como una
derrota al magisterio, y
nosotros buscaremos utilizar
como un ejemplo. Al margen de la
forma en que esto sea utilizado
no podrá desvirtuar temas que
resultan centrales para la
continuación de la lucha.
Primero vemos al gobierno
luchando por desgastar al gremio
mejor organizado, y con mejor
capacidad de convocatoria de
todos los integrantes del Frente
Nacional de Resistencia Popular.
Al mismo tiempo asesta golpes a
la posibilidad de una Huelga
General, puesto que las justas
reivindicaciones magisteriales
están, por el momento, en un
“enfriador”, que permite al
régimen enfrentar con alguna
holgura el asunto del salario
mínimo, así como aprobar varias
leyes lesivas para el pueblo,
con poca o ninguna resistencia.
Es imprescindible entonces, para
aquellos que producen análisis
al interior del FNRP, evaluar
discretamente el desarrollo de
la lucha magisterial, que,
seguramente, no ha llegado a su
fin, pero si ha sido arrinconada
por el gobierno por un tiempo
que puede ser crítico. Sería un
error terrible entrar en el
campo de la valoración de estos
eventos como positivos o
negativos, porque eso los
subjetivara, cuando nosotros
necesitamos ser lo más objetivos
posible.
La forma en que se llevó a cabo
este proceso presenta
singularidades, y pone en
evidencia la forma en que el
gobierno afrontará su crisis
interna, mientras sigue su lucha
por engañar a la comunidad
internacional y persuadirla de
la “normalización” de la
situación. Debe notarse que el
Frente Nacional de Resistencia
Popular, está en la obligación
de intensificar sus luchas por
ganar espacios nacional e
internacionalmente. Esto implica
abrir espacios al interior mismo
de la organización, en lugar de
limitar las capacidades de
algunos individuos, en tanto
estos no representen los
intereses del enemigo del
pueblo.
La crítica constructiva es mucho
más importante ahora que en
ningún otro momento de la
historia post golpe; el espacio
vital del frente debe ir más
allá de los prejuicios y las
conveniencias políticas de cada
grupo. Se debe tener mucho
cuidado con la idea de que el
frente es una coyuntura que se
puede utilizar para fortalecer
otros movimientos, pues la
derrota política del frente
equivaldría a un largo periodo
de reconstrucción de las luchas,
y muchos de los logros
alcanzados en 10 años serian
destrozados por la dictadura.
Otros asuntos que se deben re
evaluar, después de haber
llegado a la histórica suma de
un millón de firmas, son la
forma en que se debe llevar
adelante la lucha por la
Asamblea Nacional Constituyente,
y la estrategia para plantear el
retorno inmediato, seguro e
incondicional de José Manuel
Zelaya, ambos elementos
consustanciales a la lucha
emprendida por el pueblo desde
antes de que se produjera el
golpe. Si no se desarrollan
estos aspectos a estadios
superiores, el FNRP se verá
bastante más vulnerable, y los
ataques de la derecha local e
imperial se multiplicaran en
cuestión de días o incluso
horas.
Sin entrar en menosprecio de
todas las actividades que se
llevan adelante, hemos escuchado
argumentos que en principio
lucen sólidos, pero que la
práctica demuestra equivocados.
Por ejemplo se negó el carácter
gremial de la lucha magisterial,
argumentando que la misma estaba
dirigida a luchar contra las
consecuencias del golpe de
estado; el acuerdo alcanzado con
la dictadura, es la mejor
muestra del error detrás de esta
apreciación.
Al momento en que escribo estas
líneas, se lleva a cabo una
asamblea general “abierta” en
Tegucigalpa, para planificar el
Paro Cívico Nacional, lo que no
debe confundirse con la Huelga
General, según las propias
palabras del subcoordinador del
frente. No podemos criticar
estas iniciativas pues la
desconocemos, e ignoramos su
alcance. Lo que si podemos
inferir es que estas acciones
deben concatenarse con la re
movilización del magisterio, la
Huelga General y el millón de
firmas, para poder presentarle
una resistencia más firme y
consistente al régimen.
Además, debe integrarse a estas
luchas particulares elementos
que les son comunes a todas,
como el respeto a los derechos
humanos. Si algo debería
quedarnos como lección de la
gesta del magisterio, es que el
régimen está dispuesto a ampliar
el espectro represivo, y que
además de la movilización masiva
debemos planificar la seguridad
de nuestros compañeros, aun
cuando se piensa que están a
buen resguardo.
El Paro Cívico Nacional, solo
traerá resultados políticos si
integra elementos novedosos de
lucha, y logra la incorporación
de todas las organizaciones
integradas en el frente, así
como a miles de personas no
organizadas que simpatizan con
esta gesta popular. Puesto que
el tema de la Asamblea Nacional
Constituyente, aun siendo una
bandera de lucha, requiere de
mucho más trabajo teórico, y que
es más complicado para
transmitir a las masas, se debe
impulsar una siguiente etapa de
la lucha por el retorno del
presidente Zelaya, algo que,
dicho sea de paso, podría
incidir positivamente en la
convocatoria.
Zelaya ha señalado hasta la
saciedad que su exilio está
condicionado por la voluntad del
imperio y la oligarquía loca,
parece que es tiempo que se tome
el tiempo para reflexionar sobre
ese punto; un simple
razonamiento nos debería llevar
rápidamente a la conclusión de
que si ellos lo quieren fuera a
nosotros nos conviene tenerlo
aquí. Ahora bien, no nos
conviene que Zelaya se inmole,
sino poder contar con él en la
dirección de la lucha. No
debemos desestimar el hecho de
que el problema de este retorno
no es de carácter jurídico sino
político, y a la derecha le
sobran ganas de “rectificar” el
error de haberlo dejado ir con
vida.
Debemos ser muy inteligentes
sobre nuestra posición, y
cuidarnos de juicios apresurados
sobre la necesidad de heroísmo
para impulsar al pueblo
hondureño. Tampoco debemos ser
proclives, ni dejarnos llevar,
por la idea de que podemos
esperar indefinidamente, y que
eventualmente podremos cambiar a
nuestro favor la realidad. Una
vez llegado el periodo pre
electoral, tendremos que
enfrentarnos contra todos los
recursos mediáticos del imperio,
lo que dañará severamente
nuestras posibilidades de
promover condiciones mejores;
esto no está a más de 10 meses
de este momento.
Fijémonos como las condiciones
mediáticas se van recomponiendo
a favor de la dictadura, y
medios como Radio UNO, son
atacados abiertamente. Ayer le
fueron saboteados sus
transmisores, con cableado y
antenas, y está TOTALMENTE fuera
del aire. ¿Es este ataque un
evento al azar?, la respuesta
evidentemente es NO. Atacan lo
que les hace daño.
Es importante integrar un equipo
que formule ideas sobre los
pasos siguientes; el desconocer
la dictadura la ha debilitado
relativamente, en especial en el
ámbito internacional, pero será
muy difícil que los países
democráticos del continente
puedan detener la presión
imperial si nosotros no
demostramos versatilidad y
agilidad en nuestras posiciones,
y esto es un asunto clave. Por
ejemplo, no pronunciarnos sobre
asuntos internacionales como los
reportes de la OEA alrededor del
golpe de estado nos resta
presencia frente al mundo, y
deja un vacío que el régimen
puede rellenar con oposición
ficticia.
A mí se me negó hace unas
semanas un permiso para hacer
una campaña en la red por el
retorno de José Manuel Zelaya,
se me dijo que mi campaña le
hacía una campaña “paralela” a
la “oficial” que va en la
recolección de firmas. Todavía
tengo dificultades en ver de qué
manera afectaba mi iniciativa a
la recolección de firmas; menos
pienso que sea buena idea
coartar las iniciativas de los
individuos en nombre de la
estructura burocrática, lo que
me lleva a recordar la falta de
estructuras formales dentro del
mismo frente y el estado inerte
del proyecto de estatutos
enviado por el coordinador
general el 20 de julio.
Una organización que no soporta
la crítica de sus miembros, y
que, por el contrario, limita o
prohíbe la expresión de ideas
tiene pocas opciones de llegar a
buen puerto, por eso resulta tan
importante reflexionar
profundamente sobre nuestras
acciones, sobre lo que queremos
para Honduras y plantearnos la
manera de hacerlo, el silencio
de nuestra gente solo le sirve a
los enemigos del pueblo.
Gentileza:: La Polilla
[labaez@gmail.com]
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