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Entre el proceso de cambio y
el poder de las multinacionales
españolas
por Erika
González y Tania Martínez
Portugal
Bolivia empezó a ser
rentable para la Inversión
Extranjera Directa cuando se
pusieron a la venta las grandes
empresas estatales del país. Fue
entonces cuando los capitales
foráneos iniciaron su control
sobre prácticamente todos los
ámbitos económicos. En este
proceso, las multinacionales
españolas han estado presentes
en sectores tan estratégicos
como el agua, la electricidad,
la banca, los hidrocarburos,
etc. A través de la actividad y
los impactos pasados y actuales
de dos de estas empresas, BBVA y
Repsol, se puede deducir por qué
la población se rebeló contra
las compañías transnacionales a
principios del siglo XXI.
La introducción de Bolivia en el
neoliberalismo estuvo marcada
por la aprobación del Decreto
Supremo 21060 en 1985 que
suponía el fin del protagonismo
del Estado en la gestión
económica, establecido tras la
Revolución de 1952. A partir de
la década de los 80 se
implementaron las recetas del
Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional a través
de diversas modificaciones
legislativas cuyo objetivo no
era otro que la atracción de la
Inversión Extranjera Directa
(IED). Es entonces cuando se
privatizan numerosas empresas
estatales, pero no aquéllas que
eran estratégicas. En la segunda
mitad de la década de los
noventa se llevó a cabo el
llamado “proceso de
capitalización” que significó la
venta a las multinacionales
extranjeras de estas empresas
estatales claves. Entre los
países emisores de IED, España
cumple un papel significativo
llegando a ser el tercer mayor
inversor en términos de capital
acumulado desde finales de los
noventa.
En el presente artículo
analizaremos el contexto en el
cual la IED española aterriza en
el país, sus implicaciones, el
papel que han desarrollado las
transnacionales españolas, y en
concreto, el caso del BBVA y
Repsol.
La Ley de Capitalización y la
IED española
En el inicio del primer Gobierno
de Gonzalo Sánchez de Lozada
(1993-1997; 2002-2003) ve la luz
la Ley de Capitalización que da
paso a la entrada de inversión
extranjera en las empresas
estatales más importantes como
Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB) y la
Empresa Nacional de
Telecomunicaciones (ENTEL),
entre otras. Aunque se intenta
diferenciar de una privatización
para evitar la protesta social,
éste es precisamente el
objetivo. Con el agravante de la
sucesión de irregularidades en
la venta [1] y de los cambios
fiscales a favor de las empresas
transnacionales y en detrimento
del Tesoro General de la Nación.
Bolivia no ha sido uno de los
destinos principales de la
inversión extranjera de España,
pero el capital español sí ha
sido importante en este país.
Además, para España, las
inversiones realizadas durante
este período en Bolivia han
resultado estratégicas.
Multinacionales como Repsol,
BBVA o PRISA han obtenido,
gracias a las reformas
neoliberales y el acompañamiento
de las políticas y la diplomacia
de los sucesivos gobiernos
españoles, grandes beneficios
que les han permitido continuar
con sus actividades y expandirse
por el continente. Actualmente,
en términos de capital
acumulado, España es el tercer
país inversor por detrás de los
EEUU y Brasil [2].
La gran mayoría de las
multinacionales españolas que
operan o han operado en Bolivia
lo hacen en sectores
estratégicos para la economía
tales como la gestión del agua y
de los hidrocarburos, la banca,
los aeropuertos, los seguros y
los medios de comunicación.
Hablamos de Repsol YPF,
Iberdrola, BBVA, Aena, Abertis,
Mapfre, Prisa (Santillana) y de
otras compañías que ya se han
ido del país como Unión Fenosa,
Abengoa y el Banco Santander.
Para ver el papel que han tenido
estas multinacionales en el
desarrollo del país se tomarán
como ejemplo dos compañías
españolas: Repsol y BBVA.
Las pensiones de jubilación, el
negocio para el BBVA
El desembarco de las entidades
financieras españolas en suelo
boliviano se enmarca en un
proceso de bancarización
progresiva que se vive en la
región latinoamericana a partir
de la década de los noventa y en
el cual las entidades
extranjeras verán su número en
aumento. A finales de los
noventa, el BBVAy el grupo
Santander iniciaron su actividad
en Bolivia.
El banco que hoy continúa en el
país es el BBVA y centra su
actividad en la Administradora
de Fondo de Pensiones Previsión
(AFP Previsión). En el caso de
Bolivia, la AFP es algo más que
la compañía que gestiona el
sistema de pensiones privado. La
capitalización de las empresas
estatales establecía que cerca
del 50% de las acciones de estas
empresas debían pasar a ser
propiedad de los bolivianos y
bolivianas. Pero el Gobierno de
Sánchez de Lozada decidió que
quien debía gestionarlo eran las
Administradoras de Fondo de
Pensiones (AFP). Así, en 1997 se
crearon dos AFP: Previsión que
fue adjudicada al BBV y Futuro
que fue adjudicada a Argentaria.
En el contrato se estableció un
periodo de exclusividad de 5
años en el que se prohibía la
entrada de otras compañías. Pero
hay más, en 1999 se fusionan
ambos bancos y se crea un
monopolio privado, a cargo del
BBVA, que administró el 100% de
las pensiones y todas las
acciones de la población
boliviana. Hasta el año 2001
cuando el Gobierno boliviano
obligó a romper dicho monopolio.
Para el Estado la gestión
privada de las pensiones no
supuso ningún alivio, debido a
que tenía que seguir pagando las
pensiones anteriores a la
reforma, pero sin los ingresos
de las antiguas empresas
estatales. Por otro lado, la
actividad del BBVA no ha evitado
la ausencia de protección social
para grandes segmentos de la
población, más bien al
contrario, deja desprotegida a
gran parte de la población
activa que trabaja en el sector
informal y que en 2007 llegó al
60%.
La nueva Ley de Pensiones
proyectada por el Gobierno de
Evo Morales prevé la creación de
una entidad estatal denominada
Gestora de la Seguridad Social
de Largo Plazo, ofreciendo la
posibilidad de optar por una
entidad pública para gestionar
la jubilación. Ante la
posibilidad de ver mermados sus
beneficios, la multinacional
financiera ha anunciado que
pondrá sobre la mesa el Tratado
Recíproco de Inversiones entre
España y Bolivia que blinda los
derechos de la compañía frente a
las decisiones soberanas de un
Estado como el boliviano.
Repsol en el lobby petrolero
contra el proceso de cambio
En 1999, Repsol inició su
actividad en Bolivia de forma
indirecta ya que a través de su
compra de YPF se convirtió
también en propietaria de
Andina, una de las empresas que
surgió de la privatización de la
petrolera boliviana YPFB. A
partir de ahí la presencia de la
multinacional española ha ido
creciendo y su negocio actual
continúa a través de las
filiales Maxus Bolivia, Andina,
y Repsol YPF Gas de Bolivia que
produce y comercializa el 45%
del gas licuado de petróleo del
país. Si tenemos en cuenta las
cifras que manejaba la compañía
en 2007, el total de sus activos
era el equivalente a seis veces
el Producto Interior Bruto (PIB)
boliviano.
El daño que han hecho las
multinacionales del petróleo, y
entre ellas Repsol YPF, al
patrimonio de la población
boliviana, a su soberanía, a su
derecho a la energía, a los
derechos de los pueblos
indígenas y al medio ambiente ha
estado muy bien documentado en
numerosas publicaciones [3] y ha
sido denunciado en actos
internacionales como el Tribunal
Permanente de los Pueblos de
Viena (Austria, 2006) y Lima
(Perú, 2008) [4]. Es más, la
Guerra del Gas de 2003 fue la
respuesta de la población a esta
situación y, en ella, Repsol YPF
tuvo un papel protagonista
porque fue una de las impulsoras
del proyecto Pacific GLP, que
representaba el expolio
histórico al que había sido
sometido Bolivia en el sector de
los hidrocarburos. A la
multinacional española del
petróleo le han atribuido el
establecimiento de sobreprecios,
el pago a proveedores no
identificados, a compañías del
mismo grupo corporativo, etc.
para sobredimensionar los gastos
[5].
Es importante señalar aquí el
papel de transnacionales como
Repsol en el proceso de cambio
de Bolivia, iniciado con el
Decreto de Nacionalización de
los Hidrocarburos en 2006. Desde
su promulgación, la reacción de
las multinacionales del petróleo
ha sido el rechazo y la puesta
en marcha de la maquinaría
mediática, política y
diplomática que tienen a su
disposición. En este contexto ha
sido destacable la defensa a
ultranza de los intereses
económicos de Repsol por el
Gobierno español. Todo ello con
el fin de frenar cualquier
medida que disminuya sus
elevados beneficios.
Después de cuatro años parecen
haberse calmado las tensiones
pero esto no quiere decir que
las multinacionales petroleras
hayan aceptado perder la
capacidad de decisión en la
explotación de hidrocarburos,
todo lo contrario, continúan
presionando al actual Gobierno
para mantener su posición
privilegiada. Por ejemplo, en la
conferencia “Sociedades
Inflamables”, realizada en julio
de 2009 en La Paz, el
representante de un lobby
petrolero afirmaba que la
nacionalización estaba mal hecha
y que se iba a estar
privatizando en 5 años. Frente a
estas afirmaciones el Gobierno
de Bolivia se posiciona diciendo
que el Decreto de
Nacionalización establece el
marco donde las compañías son
socias y no patrones. En cambio,
las multinacionales tienen en su
mano una elevada capacidad de
presión, no sólo por la
diplomacia de los países de
origen de estas compañías y los
tratados bilaterales de
inversiones que las protegen,
sino porque la ausencia de su
inversión ha ocasionado, y sigue
haciéndolo, el desabastecimiento
energético del país. Algo que no
puede ser revertido por la
estatal YPFB que, de momento,
tiene medios limitados para
realizar la exploración y
explotación directamente, aunque
tenga teóricamente la
administración de las compañías
petroleras. De este modo, el
Gobierno boliviano llama a la
inversión extranjera y las
multinacionales ponen sobre la
mesa sus condiciones. Los
resultados actuales de la IED
española
El BBVA y Repsol son sólo dos
ejemplos del modo de actuar de
las multinacionales españolas en
Bolivia y esta forma de proceder
se ha repetido con Abengoa en la
privatización del agua en
Cochabamba, con Iberdrola en La
Paz y sus impactos laborales
[6], con la ausencia de
inversión de Red Eléctrica de
España, el sesgo informativo de
los medios de Prisa en contra
del Gobierno de Evo Morales y
las irregularidades cometidas
por la editorial Santillana [7].
Lo que ha supuesto la entrada de
IED foránea en Bolivia y en
concreto los impactos de las
multinacionales españolas en el
país se desarrollará en un libro
que publicará este año el
Observatorio de Multinacionales
en América Latina - Paz con
Dignidad. Como adelanto, los dos
ejemplos de este artículo
reflejan cómo estas
transnacionales no han
contribuido a la mejora de la
calidad de vida de la población
ni a fortalecer sus decisiones
soberanas, más bien han actuado
en sentido contrario. Una vez
que la población se ha
pronunciado eligiendo un
Gobierno que ha impulsado
políticas de cambio, el reto
sigue estando en desmantelar el
poder de estas multinacionales y
someter su actividad al respeto
de los derechos fundamentales de
la población.
Notas
[1] Gandarillas, M.; Tahbub, M.
y Rodríguez, G. (2008). La
nacionalización de los
hidrocarburos en Bolivia. Icaria
y Paz con Dignidad. Barcelona.
[2] Datos del Banco Central de
Bolivia disponibles en su web.
[3] Gavaldá, M. (2006). Viaje a
Repsolandia, Tútuma Edicions,
Barcelona.
[4] Los informes de los casos
presentados al TPP y las
sentencias de las dos sesiones
están disponibles en la web
www.enlazandoalternati vas.org.
[5] McGuigan C. (2007). Los
beneficios de la inversión
extranjera. ¿Cuáles fueron sus
resultados en el sector de
petróleo y gas en Bolivia?,
Centro de Estudios para el
Desarrollo Laboral y Agrario, La
Paz.
[6] Sáez, C.; Barba, M.; Lago,
J. (2009). “Análisis de las
políticas de Responsabilidad
Social Corporativa de las
multinacionales vascas: los
casos de BBVA e Iberdrola”. Lan
Harremanak nº 19.
[7] Martínez Portugal, T.
“Filias y fobias políticas de
los medios de comunicación en
Bolivia: el caso de PRISA”.
Boletín OMAL nº 38, enero de
2010.
*Erika González y Tania Martínez
Portugal son investigadoras del
Observatorio de Multinacionales
en América Latina (OMAL) – Paz
con Dignidad.
Fuente: Revista Pueblos
Gentileza:: Pica
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