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Cada año se generan entre 20 y
50 millones de toneladas de basura electrónica en el mundo
La mayor parte de estos residuos
termina en ciudades-vertedero de China
En el mundo se generan entre 20 y 50 millones de toneladas de basura electrónica
anuales. Entre el 50% y el 80% de esta chatarra tecnológica acaba en
ciudades-vertedero de China o en otros lugares de Pakistán, India y Nigeria.
Guiyu, por ejemplo, una ciudad situada en la provincia de Guangdong (sur de
China), se ha convertido en el mayor vertedero de basura electrónica de la
Tierra. En esta urbe acaba buena parte de los residuos tecnológicos que se
generan cada año en todo el planeta. De los 150.000 habitantes de Guiyu, el 95%
se gana la vida abriendo y desmontando ordenadores y otros aparatos
electrónicos, exponiéndose, sin ningún tipo de medida de seguridad, a numerosos
componentes tóxicos, como plomo, cadmio o mercurio.
Y todo ello pese a que China suscribió la Convención de Basilea, que prohíbe a
los países desarrollados exportar su basura electrónica a las naciones en
desarrollo. Sin embargo, ciertas lagunas legales permiten camuflar la chatarra
bajo la fórmula de "reparaciones" o "reciclaje". Sólo en EE.UU., el tráfico
mundial de basura electrónica genera cada año más de 500 millones de euros.
Problema ecológico y de salud
En la actualidad, se calcula que hay en uso en todo el planeta unos mil millones
de ordenadores, que tienen una vida media de entre tres y cinco años. Según un
informe de la Asociación Internacional de Reciclaje, en los próximos años se
tirarán 3.000 millones de aparatos electrónicos, lo que creará un grave problema
ecológico porque sólo el 10% de dicha basura se gestiona correctamente.
La Convención de Basilea prohíbe a los países desarrollados exportar su basura
electrónica a las naciones en desarrollo. Sin embargo, ciertas lagunas legales
permiten camuflar la chatarra bajo la fórmula de "reparaciones" o "reciclaje".
Al mismo tiempo, este negocio genera un importante problema de salud. Según un
estudio de la Universidad Baptista de Hong Kong, los niveles de dioxinas de
Guiyu son los más altos del mundo. Los trabajadores que operan con la basura
electrónica están ya tan afectados por las sustancias tóxicas que se desprenden
de los componentes electrónicos, que sus concentraciones de dioxinas en el
cuerpo son entre 50 y 200 veces superiores a lo normal.
El río de Guiyu está ya tan contaminado que sus habitantes deben beber el agua
que grandes camiones cisterna traen desde Chengdian, otro pueblo situado a unos
30 kilómetros. Y es que los niveles de plomo en este tramo del río Lianjiang son
entre 400 y 600 veces superiores a los límites establecidos por la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Gentileza: boletines@consumer.es
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