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Hay que dejar de pensar y
hablar para ser un poco libre
Por Antonio Marín Segovia
Hoy no puedo ni quiero
escribirte hermosas palabras,
pues necesito dejar de pensar,
dejar de mirar para así ser un
poco libre.
Estoy cansado y las palabras me
parecen montañas pesadas y
lentas. Estoy cansado de mirar,
de ver el cielo. No espero nada,
aunque me encanta poder espiarte
mientras te vistes, te arreglas
el cabello, te perfumas el
escote y el cuello...
Es verdad que tampoco quiero que
vengan los ángeles a protegernos
cuando el invierno llegue con su
furia, con su veneno oscuro.
¡Para que nos hacen falta los
dioses, el paraíso y las
palabras, si no sabemos pedir un
beso, un abrazo...!
Hoy no deseo hablar. Ni siquiera
me apetece pensar. Tampoco
anhelo mirar las caras de los
que caminan cerca, para así
consolarme falsamente, creyendo
que soy mejor, soy diferente.
Hoy no me conviene tampoco
escuchar a los que dicen saberlo
todo, a los que dicen que pueden
resumir, atrapar la vida entera
de todos los seres vivos, con
una simple y absurda formula. No
me siento mejor que esa herida
abierta, que esa casa vieja. Sin
embargo, me consta que tu boca
todavía es el laberinto que
puede salvarme, que puede
ayudarme a recuperar mi corazón.
La verdad es que no hay verdad
ni mentira. Todo puede ser
cierto y visible. Todo puede ser
tú o yo. Simplemente hace falta
que tengamos la suerte de
encontrarnos desnudos,
mirándonos sin miedo...
Es indudable que el día y la
noche son simples excusas,
sencillas maneras de
aproximarse, que habitualmente
usamos para regalarnos alguna
caricia, algún gesto. Y las
palabras o las miradas cómplices
son el detonante, la mecha que
prende ese fuego dulce, tan
nutritivo y amable, que algunos
llamamos amor, aunque en
realidad se parece a todo lo que
nunca podremos expresar.
No me interesan esconderme ni
caminar hasta el final de las
noches para saber, para sentir
que mientras tú duermes, tu
respiración va curando las
heridas que tiene mi corazón, mi
corazón loco y feroz....
¡Para que nos hacen falta los
jardines interminables y los
desconocidos sueños, si no
sabemos pedir un beso y un
abrazo cuando el llanto nos
ahoga, cuando el miedo nos
derrota!
No hables ni pienses mientras
amas, pues así podrás conocer la
forma y el sabor que tienes, que
tenemos ambos después de morir.
Gentileza:: marsegan@hotmail.com
nadigital
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