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TESTIGO Por Raúl Acosta
Cerrazón.-
Hay un hombre que llora en la
biblioteca.
No soy yo, que solamente miro.
Tengo miedo,
quisiera saber sobre qué libro,
en cuál página, qué verbo lo
destina,
lo lleva a quedar quieto,
mojándose,
sin habla.
Es una biblioteca. No me llena
el pecho el coraje.
Cuando cae me levanto.
El guardián lo alza, se lo
llevan, sobre hipos
y lamentos. Acomodo sus papeles,
soy mentira. Con mis ojos leo
y releo la página.
El poema,
en una sola línea, confiesa
el imposible que resisto,
al que me niego.
No hay padre, solo hijos.
No hay firma, datos, nada.
El libro se deslíe.
Pronto cerrarán el sitio.
Demasiado húmedo...
el asunto empeora,
día por día.
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poemasenanil@yahoo.com.ar
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