|
ES TAN BELLA
De Oscar Portela
Es tan bella esta tarde de junio
para morir. Escucha en mí
las voces del cielo. El cielo
azul como el mar cálido se
arremansa en mis ojos y los
colores son insinuaciones,
apenas vislumbres de una paz que
llena todos los rincones del
ama.
No es bueno, no, despedirse del
mundo entre ciclones,
entre enardecidas colmenas y y
tábanos,
entre oleajes de mares
procelosos y una naturaleza
rebelada contra el mortal
in-grato. In-habitud es el mundo
y no hay refugio para
el alma condenada a vagar entre
médanos traidores y
faros-espejismos que conducen a
las rocas que provocan
naufragios más hondos que el
diabólico soplo de una libertad
“increada”. ¿Pues porque estar
siendo entonces?
No es más bello despedirse de
los seres amados en una tarde
clara donde los ruiseñores
callan ante tanta belleza
incomprendida. No, no pido la
ingle de un ciervo herido para
morir sobre él.
Sé de tanta belleza que se
ignora a si misma en medio del
horror y del caos.
En intentado recogerla en
abandonadas playas, en poema de
Edna, en el viaje de Cabeza de
Baca, en los niños abandonados a
la intemperie de la calle, en el
ceremonial de los cuerpos
desnudos, sin pecados ninguno,
en la Lucha de Marcias contra
Apolo, en la busqueda eterna de
Perséfona, y he fracasado en
todo. ¿Porqué no renunciar ahora
cuando el otoño se
adelanta
¿En éste invierno de días
calidos, donde mi corazón revela
sus misterios y
los amigos
aún están conmigo junto al fuego
paterno? ¿Para que más? ¿Para
que el
absoluto?
Es tan bella esta tarde para
despedirse y dormir en calmos
lagos. Estoy siendo sí, querida
Edna. Pero cansado de soledad y
espantos.
El silencio de los corderos
aturde a veces y nubla mi visión
con espejismos y con musgos ya
secos como mi corazón. He
desandado mi camino a solas.
Los que conmigo fueron mis
tutelares hados ya se fueron
aunque permenescan en perfumes
de Opio. No me despido no. Solo
pregunto porque permanecer
cuando las despedidas pueden aún
ser bellas y sin dolor ninguno.
Si podéis contestarme habéis
hecho lo que Bettina Von
Brentano mirando el
Rin
desde el ventanuco de Holderlin
comprendía solo ella..
Gentileza::
portelao@hotmail.com
nadigital
|