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Para amar siempre hay que morir
miles de veces lejos siempre de
las palabras y las oficinas
 
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Para amar siempre hay que
morir miles de veces lejos
siempre de las palabras y las
oficinas
Por
Antonio Marín Segovia
Para amar siempre hay que morir
miles de veces lejos siempre de
las palabras y las oficinas
Para amar siempre
Hay que morir miles de veces
lejos
Lejos de las palabras y las
oficinas
Y caminar abrazados a un sueño
Desnudos y perezosos
Y sin nombre
Y muy desnudos caminar
Confundidos en la tarde furiosa
De esos veranos que tienen los
pies cansados
Y ninguna pregunta que hacer
Los pájaros, las caricias y las
estrellas
Se despiertan cuando vivimos
desnudos
Dentro
Muy dentro de los ojos del mar
Y hoy somos
Somos los dos
Un poco más libres
Igual que son los hijos
Que no tienen nombres ni sombras
Cuando se atreven a soñar
Es el verano el que nos dibuja
Sin los miedos cansados del
futuro
Cansadas las ropas nos miran y
nos gritan
Cansadas las manos nunca
saciadas de acariciar las almas
Niños son nuestros deseos
Y niños somos cuando amamos
Sin prisas somos los hijos
cansados de la noche
Sin ruidos nos abrazamos
mientras andamos por las calles
viejas
Y las ciudades desconocen el
color de nuestros sueños
Y los gritos no pueden romper
nuestro deseo de amor
Y no puedo escribir tu nombre
con mis ojos
Ni puedo cansarme al mirar tu
ropa en el suelo
Al lado de mi cuerpo
Al lado de las noches que hemos
robado al mar
Antonio Marín Segovia
Gentileza:: marsegan@hotmail.com
nadigital
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