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Otoño de mi vida
 
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Otoño de mi vida
Por Oscar Portela
Otoño de mi vida. Al fin haz
sido. Has advenido a mí
Como un Milagro sin angustia
ninguna. Sin esperas.
Vienes a mí con ocres y cárdenos
colores
Y en un "pastel" de Elba me has
traído
Todos mis muertos en Santa
Primavera.
No hay soledad amarga en ésta
vida.
Vida vivida al fin.
Si el fulgido relámpago no envía
Ningún rayo que cenizas deje.
Dejo mi amor. Mi amor a todo
dejo.
Mi aceptación de todo y de mi
muerte.
No la muerte neutral. No la de
todos.
Sino la que me ilumina y me
refleja.
Oscar Ignacio sido así me llamo.
Verotestamentaria es mi
osamenta.
Y como el mar reúno las mareas
De las todas las presencias.
Es la canción del mar que trae y
lleva.
¡Otoño de mi vida!. Hoy
recuerdo.
Que de ternuras cuando recuerdo
a solas
Y aún recuerdo.
Los soles de la infancia de mi
pueblo.
Y tus dorados muslos en mi beso.
Yo he vivido. Sí. Así he vivido.
Lo comprendo al final de mi
existencia.
La amistad ha esculpido las
memorias
Que pulen los recuerdos del
presente.
Los elegidos vienen cuando
canto.
Los réprobos se alejan.
Pero la mar, la mar, siempre
recomenzada
Reúne a todos en un sueño
eterno.
No se si sueño y vivo o vivo y
sueño.
No hay ninguna nostalgia
En la osadía
De reencontrarme a mí
Todo en presente.
Soy la sonata escrita para ti
En el viento.
La playa de palomas se adormece.
Canta la alondra en el jardín
silvestre.
El tordo canta y su plumaje
oscuro
Es el de un Rey en tiempos de
leyendas.
Si todo es fabula.
Si el mundo es una fabula que a
si mismo
Se narra su comienzo
Ya no hay verdad ni mundo
imaginario.
Porque todo regresa.
Así regreso yo a mi mismo
siempre.
Y bendigo mis nombres y mi
suerte.
Aquí y ahora mañana es el
pasado.
Canto y bendigo un devenir sin
ecos.
Soportar es medida de lo santo.
Al fin lo entiendo.
En el otoño de mi vida
Empiezo a ser eternidad.
Fugaz imagen y todo al mísmo
tiempo.
Serenidad. No te he buscado
nunca.
No al consuelo. Si a la lucha
tenaz
En el contento
De estar solo.
Así sin esperar que nada.
Orden pondere en mi modesta
siesta.
Es mayo ahora.
Allá lejana la paloma canta.
La fabula del mundo entre sus
claves lleva.
Es la sonata en mi mayor
Que escucho sonar en mis oídos.
Siempre. Siempre.
He pronunciado nombres en
silencio.
He bendecido alientos.
Todo aquí en el otoño
Que Elba Soto
Puso a mi nombre en un umbral
secreto.
El “Coco” de las Palmeras
Se desliza y se convierte
En un Francisco a secas. */
Abel y Lisa.
Abelardo y Sigfrido
Me conminan
a cantar un poema ahora y
siempre.
Perdonad si mi alma despojada,
Alaba las bellezas más secretas.
No existe belleza abandonada
alguna
Que entre mis manos un refugio
encuentre.
Un templo es el poema si es
otoño.
Y aquí el otoño es un invierno
intenso.
Oscar Portela 30 de mayo del
2007
Corrientes Argentina.
Gentileza:: marsegan@hotmail.com
nadigital
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