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Nadie te regala nada nunca
Por Antonio Marín Segovia
Estoy cansado de decirlo en
voz baja, en voz alta, con un
silencio amable, con un silencio
feroz, con las manos abiertas,
con el fuego de las noches
rotas, con la prisa de los
árboles enamorados... el mundo y
la vida es maravillosa a pesar
de la gran cantidad de
terroristas e indeseables que
nos gobiernan, que nos intoxican
y envenenan con sus patrañas y
zafiedades...
Luchar contra las hordas
terroristas que desgobiernan y
condenan a la miseria, al dolor,
a la pobreza al 90 por ciento de
la población mundial...
significa, simple y claramente,
que necesitamos urgentemente
querer vivir con la debida y
necesaria dignidad TODOS Y CADA
UNO DE LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA
REAL.
El imbécil que piense que los
derechos y beneficios que tiene
ahora son fruto de la nada o
concesiones gratuitas, realmente
demuestra que es un perturbado,
un tonto útil, un
descerebrado...
La jornada de 8 horas, las
vacaciones, el derecho a la
educación... son derechos
logrados gracias al sudor, a la
sangre derramada por miles, por
millones de activistas y
trabajadores compremetidos...
Nadie nos regala nada, ni
siquiera una sonrisa, un abrazo.
Hay una secreta ley de la
reciprocidad que debemos cumplir
siempre. Aquellos que se crean
las mentiras y barbaridades que
difunden los medios de
comunicación, están demostrando
que carecen de autoestima y
dignidad para vivir como seres
libres y conscientes.
Evidentemente ese tipo de
personajes, que se dejan
manipular, no son dueños ni de
su piel ni de sus pensamientos,
emociones, palabras... son los
nuevos "muertos vivientes", esos
que votan religiosamente a otro
tipo de descerebrados, esos
doctos descerebrados que tienen
un primo que habla del tiempo y
del cambio climático, mientras
bebe compulsivamente copas de
buen vino, a la par que engulle
varias tapas, cocinadas según
las normas del diseño tan en
boga en los círculos cursis y
ñoños...
Nadie en su sano juicio puede
desdeñar y renunciar a vivir su
propia y única vida con
dignidad, gozando de sus
privilegios y dones. Merece la
pena vivir y soñar en un mundo,
en una vida cotidiana mejor,
pero para ello, hay que dejar de
llevar camisetas del Che, dejar
de ver y escuchar a las bandas
terroristas que dirigen los
telediarios y las emisoras de
radio tradicionales...
La revolución empieza en tu
cama, en tu cocina, en tu forma
de vestirte, en tu forma de
mirar, en tu manera de pensar y
de hablar...
Aprender a ser tu propio DIOS,
tu propio héroe, tu propio
sueño, tu propia realidad, tu
propio presente... es la misión
de cualquier ser que realmente
desea ser dueño y señor de su
piel.
Gentileza::
poemasenanil@yahoo.com.ar
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