Tres estómagos y algunas
piedras...
El acto de masticar la
comida ayuda a que el
proceso digestivo sea
más rápido ya que al
llegar el alimento al
estómago en pequeños
trozos éste lo procese
más fácilmente. Los
mamíferos marinos tragan
a sus presas enteras ya
que ninguno de ellos
está equipado para el
acto de masticar. Los
delfines y focas suelen
engullir peces enteros.
Incluso la orca con sus
poderosos dientes, |
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se limita a desgarrar
sus presas mayores,
tragando grandes trozos
de su víctima los que
siempre incluyen huesos
y cartílagos.
Ante esta falta de
posibilidades se
requerirá un estómago
más complejo. Los cetá!
ceos poseen un triple
estómago que recuerda al
de los rumiantes. En la
primera parte muchas
ballenas poseen piedras
o gastrolitos. Las
contracciones musculares
de ese primer estómago,
ayudado por las piedras,
logran moler los grandes
trozos de comida. La
segunda parte se podría
comparar al estómago
humano y segrega
pepsina, ácido
clorhídrico y algunas
otras enzimas
digestivas. El tercer
estómago suele tener
paredes lisas pero posee
algunas glándulas que
secretan jugos
digestivos que se
encargan de deshacer
totalmente los ya
pequeños trozos de
alimento.
Las focas, al igual que
los cetáceos, suelen
tener piedras en el
estómago aunque su
función no es realmente
clara. Lo que es
desconcertante, en el
sistema digestivo de las
focas, es la increíble
longitud de su intestino
delgado ya que por lo
general los animales
carnívoros tienen
tractos digestivos
cortos mientras que! los
vegetarianos, como las
vacas, los tienen
largos. Sin emba! rgo el
i ntestino de la foca
es, proporcionalmente,
tres veces más largo que
el de una vaca.
La función de las
piedras estomacales en
las focas no es
realmente muy clara, si
bien estas piedras
pueden servir para moler
el alimento, no se
descarta que tengan
algún tipo de relación
con la capacidad de
flotación. Podría pasar,
como en el caso de los
cocodrilos, que tragan
piedras del fondo del
río para modificar su
flotabilidad. Entonces
no se descarta que las
focas también puedan
hacerlo.
Tan diferentes y tan
parecidos. Tan extraños
y tan conocidos.
Transitamos por este
mundo compartiendo el
aire y el agua con
animales asombrosos,
buscando respuestas a
las bifurcaciones de la
vida. Tan ansiosos como
necesitados. Tan sabios
como ignorantes. Pudimos
desnudar el átomo y
entender el significado
de los anillos de
Júpiter pero aún nos
preguntamos qué hacen un
puñado de pie! dras en
el estómago de una foca.
Afortunadamente aún
tenemos preguntas que
nos animan a buscar
respuestas.
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