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Carnívoro y terrestre
Carnívoro y terrestre,
en mi jaula de carne y hueso
mi vida aderezo
con Martha, con Paula o con
cualquiera.
Animal pedestre
(una fiera)
que no recuerda su origen ni su
destino,
que sin el más mínimo tino
se entrega a la cerveza, al ron
y al vino.
Cazador y presa,
permanente deprimido
que termina exprimido por
cualquier droga.
Piensa en hacer Yoga,
piensa tantas cosas...
De pronto, angustias horrorosas.
Escaparme quiero, pero no puedo.
Morir prefiero
y tengo miedo.
Banales ilusiones mi “espíritu”
levantan:
un coche, la moda, al dinero una
oda,
y mis bajas pasiones al oído me
cantan.
Mas todo se acaba o todo me
embota.
Tendido en mi lecho mi alma
rebota
y añoro un pecho del que
lactaba.
No el de mi madre
sino el de la vida.
Evoco las notas de una vieja
canción
y solo las gotas de un lejano
perfume
hacen que me esfume a una
extraña nación.
Mas aquella se me hace mucho más
conocida,
se entreabre una puerta y me
invita a que pase.
Mi acodo se injerta
y reencuentro el camino de la
senda perdida.
Una luz vaticino,
mejora mi herida.
Retorno a este mundo feliz de mi
hallazgo.
Con convencimiento profundo
a mis amigos les cuento de mi
gran momento.
Mas mi liderazgo no halla
seguidores;
hasta mis parientes son poco
receptores
y se tornan burlones, bufones e
hirientes.
Averiguo, indago, mil preguntas
hago.
Descubro, de repente,
que más gente está en la misma
onda.
La lombriz inquietante se vuelve
anaconda.
Embriones y huevos eclosionaron.
Y los amigos que hasta hoy me
entendieron
también se marcharon.
Ya todos se fueron.
Pero no importa,
porque todo es tan claro:
en lo que a mí compete,
la luz brilla con más
intensidad,
las notas musicales son más de
siete…
Inspiración a raudales,
en un paso una milla;
todo es musicalidad.
Y hay tanta, tanta “causalidad”.
De pronto,
contra mí se conjuran los cuatro
elementos
y todos los astros del
firmamento.
Ya nada entiendo;
estoy sucumbiendo…
Y me procuran mis cinco sentidos
más y más tentaciones.
Y a ellas me entrego
con fuertes latidos y loca
pasión.
¿Dónde está la nueva nación?
De nuevo soy lego
y me embargan la ira, la lujuria
y la mentira.
Mis amigos tenían razón...
¿Pero a quién engaño sino es a
mí mismo?
Me embarga la desazón.
Porque al borde del abismo
develé un paño
y atisbé el camino de la
perfección.
Somos semilla más que fruto,
más camino que llegada.
Somos joya siempre en bruto;
obra siempre inacabada.
Gentileza:
oteroluque_edita [
oteroluque_edita@infonegocio.net.pe
]
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