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El amasijo
EL SUEÑO DE
BOLIVAR
(Donde se habla de
una apuesta, y la rosca que se armó)
Por: John Argerich
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Cuando a Roberto
Martinelli le pidieron que comentara brevemente
el amistoso entre Villa 31 y Defensores del
Bañado, resumió con dos parolas su emoción.
-¡No se pescaba un belín, me cach'endié! -dijo-
Unos hablaban la quechua, otros en guaraní,
parecía un encuentro por la Libertadores, che.
Ni el árbitro manyaba la castiya porque era un
morochón de Florianapolis, que perdió el barco
en Puerto Nuevo por mamarse.
Entonces un riojano llamado Iriarte, batió la
justa.
- Acá ya no se sabe quien es quien -dijo- ¡El
Yoberto tiene yazón!
Y parecía que estuviésemos escuchando al mismo
Menem, por su cantito arastrando las erres.
Entonces cierto tarambana oriundo de Boedo
empezó a reírse.
-¡Mirá quien habla! -dijo
Y después le puso delante de la jeta un pelpa
doblado. La cargada de siempre, para hinchar a
los provincianos. Agregando, con pésima
intención:
-¡Leé bien este poema, y te doy una luca! Si no,
bancás dos vueltas de alpiste para la barra. ¿Okey?
Al riojano el desafío le caía como cavar zanjas,
pero decir "no" hubiera sido echar nafta al
fuego. Podrido de tanto escorche por su dicción.
La parla, a ver si pescan. Pero mil mangos
tientan hasta a un fiambre. Entonces, mirando
serio el maldito texto, hizo un esfuerzo para
reciclarlo. Dispuesto a vender su tradición
cultural por un puñado de dólares, como dicen
los combóis. O de pesos, que a pesar del 3 por 1
daría igual, porque iban a ser de arriba. Mas
recordemos la cruz de quien nace barrigón.
"Erre con erre, cigarro,
erre con erre, carril"
-dijo el riojano, esforzándose-
Los demás esperaban ansiosos una metida de pata,
para chupar gratis. Hasta que uno empezó a las
carcajadas, por el cagaso de Iriarte.
Circunstancia en la cual, dicho valor se
abatató, poniéndose en posición orsái. Y presa
del pánico, largó los versos faltantes como
vinieron , nomás. Un renuncio, hablando mal y
pronto.
"yápido yuedan los cayos
cargados de azúcar
al feyocayil"
-¡La trabucaste, payuca! -gritó un púa, desde el
fondo- Más mejor…¡A chupar gratarola, che!
-¡Qué plato! -dijo el de Boedo, que no podía
seguir hablando para agararse la busarda, de
tanta risa.
En resumen, arreciaron las cargadas, y el pobre
Iriarte, aterrorizado por la cuenta, aguantaba
los embates con ejemplar virtud. Pero cuando un
taimado dijo que Facundo Quiroga había nacido en
Ezpeleta, no pudo contenerse más. ¡Desde el día
que vino al mundo le tenía alergia al
revisionismo histórico! Repunancia, casi más.
-¡Me cago en vos, atoyante! -gritó- Y salí a la
vedera si sos macho, pa' peliar…
Los ánimos estaban caldeados, la gente sudando
en pleno invierno del hemisferio austral. Y tras
algunos envíos, empezó a armarse un pugilato de
órdago.
-¡Te la tenía jurada después de tanto sobarme,
pelandrún!
-¡Bancate otra torta, payuca, así aprendés!
El diálogo corriente cuando desborda la
adrenalina. Pero mucha tensión es contagiosa, y
al lado del café había un conventillo repleto de
inquilinos con vena atlética. Aunque medio
aburridos, por la inactividad del desempleo.
Changos llegados de extramuros casi todos, para
buscar suerte en la Capital. La autónoma, que le
dicen. Donde una sierva con cama adentro chapa
siscientos mangos por mes, bulín y morfi. ¡La
mosca loca, visto desde afuera! Y aunque muchos
le den al diente sólo los días par, quien la
pega aterriza en el primer mundo. Aclaremos lo
dicho, así me entienden. La verdad de la
milanesa cobrás un toco, pero los gustos son en
dólares. Así que llegás al 30 más pelado que
pollo al spiedo. Asunto de burro y zanahoria,
pienso yo. Mas pese a todo, aquellos mártires
ven en la Reina del Plata su tabla de salvación.
Y se llenó, nomás. Gente del interior, bolitas,
paraguas y guruyas, más que nada. Chilotes no
podían faltar, y también vinieron un motón de
rubios, procedentes del Brasil.
-¡Chau, macaco! -les dicen, por ganas de
hinchar, nomás.
Y la respuesta es invariable:
-¡Eu te vou matar!
Lo cierto es que promediando el entrevero, todos
habían tomado partido. El paisanaje oriental al
lado de los porteños, para no cobrar por
confusión. La escola do samba tuvo que
abstenerse, incapaz de diferenciar entre
lunfardo y chino. El resto, hizo causa común con
los colegas de tierra adentro. Un duelo que
prometía esparcimiento, pero cuando estaba en lo
más lindo, cayó la Federal. Obra de algún
tumbado, por no salir a mirar un cacho, antes de
deschavarse via cable. Pero mejor apurar la
crónica, porque cualquier cartón le intuye
epílogo. Vista mesejante rosca, llegaron dos
celulares, y un mionca cargado de botones.
Quienes empezaron a garrotazo limpio, hasta
imponer una versión local de la pax romana.
Episodio que dejó vidrios rotos, chichones y
desventuras. Pero… ¿qué vamos a hacerle, si la
vida es así? De todas formas, lo anecdótico tuvo
lugar media hora más tarde. Como estaban cerca
de Retiro, aparecieron dos bichos de pilchas
floreadas, que sacaban fotos para una agencia de
Norteamérica. Hablaban en el cocoliche de ellos,
meta hacer globos con la goma de mascar. La
policía les demostraba deferencia, así que
segurola hubo cometa. Y al ver el show,
surgieron sentimientos de rechazo hacia el
invasor cultural.
-¡Borráte, mamarracho! -dijo una vieja.
-¡Mate sí, whisky no! -hizo coro el soberano,
olvidando diferencias de coloración.
Y no faltó un políglota, que gritara:
-Yankee, go home!
Con lo expuesto queda bien clara una cosa. Que
aunque los latinos tengamos problemas de
familia, frente al mundo late un solo corazón.
Porque fuera del fóbal, mufas personales,
conflictos fronterizos, la carrera armamentista,
broncas de mil años y una puja comercial
salvaje, hay lazos indelebles de fraternidad.
Bien lo dice cerca del cielo, un monumento con
que argentinos y chilenos disimulan sus ganas de
reventarse mutuamente.
"TODO NOS UNE, NADA NOS SEPARA"
¡Otro ejemplo de a qué quedó reducido el sueño
de Bolívar! Así cada republiqueta del
subcontinente moreno, disfruta las puñetas de su
provinciana identidad.
THE END

Copyright: John Argerich, 2003
john.argerich@telia.com
All rights reserved.
La serie quincenal "El amasijo" se publica regularmente en veintidos medios, de siete países, existiendo una versión en idioma inglés.
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