No para dar por
pensado,
sino para dar en qué pensar
Agenda de Reflexión
Dien Bien Phu

El 7 de mayo de 1954 cayeron los últimos focos de
resistencia francesa en Dien Bien Phu, y por lo tanto en toda Indochina y el
Sudeste asiático.
Un año antes el general Henri Navarre
tomó el mando de las fuerzas coloniales en Vietnam, y llevó adelante un plan
para atraer a los Viet Minh a una batalla abierta, donde la implacable capacidad
de fuego francesa debería aniquilar las fuerzas guerrilleras. Una operación
aerotransportada lanzó en el corazón del territorio enemigo una fuerte
guarnición de 15.000 hombres de élite, cañones, tanques ligeros y aviones
cargados de napalm. El lugar elegido resultó Dien Bien Phu, un pueblo situado en
un pequeño valle, a 300 kilómetros al oeste de Hanoi, donde los franceses
montaron un enorme sistema defensivo, bautizando baterías y unidades con nombres
femeninos.
Pero el ejército del general Vo Nguyen Giap
había experimentado grandes avances en el reclutamiento, el entrenamiento y el
aprovisionamiento, que terminaron sorprendiendo a los franceses. Los
vietnamitas, maestros en el arte del camuflaje y en los trabajos de zapa,
llenaron de galerías las líneas de colinas que dominaban las defensas francesas
en el Este del campo atrincherado, e instalaron sus modestos 200 cañones de
origen chino de tal forma que sólo la boca salía de las
troneras.
En marzo comenzaron un bombardeo de tal
intensidad y violencia que desconcertó a los europeos y que terminó destruyendo
su pista de aterrizaje, en el pulmón de Dien Bien Phu. De inmediato, y durante
56 días de asedio de artillería ligera entre las torrenciales lluvias monzónicas
que habían convertido el campo en un lodazal, Giap lanzaba alternativamente el
asalto de su infantería, que sumaba por entonces 25.000 hombres, desde
trincheras y túneles secretos que habían cavado desde los límites de la jungla.
Tras caer las posiciones francesas una tras otras bajo esos asaltos masivos, los
últimos bastiones y bolsones de resistencia terminaron de ser dominados el 7 de
mayo de 1954, hace hoy cincuenta años.

Cuando al finalizar la Segunda Guerra
Mundial los japoneses evacuaron Indochina, Francia buscó restablecer su antigua
autoridad de doscientos años sobre sus colonias de Laos, Camboya y Vietnam. Pero
nueve años más tarde, después de una derrota aplastante y humillante en Dien
Bien Phu, los franceses tuvieron que retirarse. Laos y Camboya, aunque de mala
gana, habían aceptado permanecer en la Unión Francesa. Pero en Vietnam los
nacionalistas y comunistas, bajo la conducción del legendario líder Ho Chi Minh,
habían fundado en 1941 una liga para la independencia nacional bajo el nombre de
Viet Minh.
Al día siguiente de la espectacular victoria el
brillante jefe militar recibió un telegrama de felicitaciones de Ho. Decía: "Es
en verdad una gran victoria, pero no es más que el comienzo. Firmado: Ho Chi
Minh". Efectivamente, tras la retirada francesa (nación que empezaría desde
entonces a enfrentar una nueva guerra de liberación de resultado desastroso en
Argelia), la intervención de consejeros norteamericanos (agentes de "guerra
especial") en Vietnam, que se había iniciado apenas finalizada Corea, comenzó
una escalada, que culminaría en 1965 con el compromiso total de las fuerzas
militares sobre el teatro de guerra indochino y el desembarco, sólo en Vietnam
del Sur, de un cuerpo expedicionario que sumaba nada menos que 550.000 hombres y
todos los medios bélicos disponibles. Los gigantescos bombarderos B-52 lanzaron
ataques concentrados sobre Vietnam del Norte dejando caer más bombas que todas
las que se habían lanzado por ambos bandos durante la Segunda Guerra
Mundial.
Sin embargo, el mismo vencedor de Dien Bien Phu,
el mítico general Vo Nguyen Giap, será también el artífice de la primera derrota
militar de los Estados Unidos en la historia.
¿Será
posible que cinco décadas después, la soberbia imbécil de las potencias
imperiales aún hoy siga siendo la misma, que les impide aprender de las
lecciones de la historia de los pueblos?
