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El amasijo
-Ecos de un viaje
a Buenos Aires-
VACACIONES EN
MONTEVIDEO
(Donde se habla de
que los uruguayos no son chinos)
Por: John Argerich
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En la escuela
primaria siempre jugábamos a qué serían las
cosas si no fueran como son. Entretenimiento
llamado a crear bastantes dudas. Podridos, como
nos tenían los curas de tanto rezar.Y las ansias
de evasión siempre producían algún
cortocircuito.
-¿Qué te gustaría ser si no fueras hijo de
María, Pepito?
-Hijo de Rosa Luxemburgo, que era zurda como mi
viejo.
-¡Te reviento, desgraciado! -gritaba el cura-
Veinticinco padrenuestros de penitencia, con
bonete de burro, y arrodillado en el rincón.
Pero no todos los chicos tenían tanta conciencia
de clase.
-¿Qué querrías ser si no fueras negrito, Miguel?
-Rubiecito como los combóis de las películas,
padre.
-Muy bien, querido. ¡Qué buena influencia
cultural!
-¿Y a vos, qué te gustaría ser, si no fueras
estudiante, Paquito?
-Millonario, para dar muchas limosnas a la
parroquia, padre.
-¡Diez puntos en Religión! -exclamaba
satisfecho, el guía espiritual de mi niñez.
-Y a vos, Eduardito, ¿qué te gustaría ser si no
fueras argentino?
-Vaticano, padre.
-Esa nacionalidad no existe, querido, aunque
igual te merecés diez puntos, por la buena
intención. Pero usá la cabecita, que la pregunta
es difícil, ¿eh?
-A ver… a ver… ¡Ya sé! Quisiera ser chino,
padre.
- ¿Por qué, querido?
-Porque mi mamá es oriental, así me parezco a
ella.
-Los orientales no son chinos, Eduardito.
-¿Cómo?¿Los chinos no son orientales, acaso?
-Si, pero…
-¡Nada de peros, padre!Acuérdese de la máxima
que Vd. nos enseñó en matemáticas. Si "a" es
igual a "b", "b" es igual a "a". ¿O no?
Por suerte cuando estábamos en medio de esa
discusión, sonó el timbre, y el recreo puso un
compás de espera al matete en que se había
metido el fraile. Después éste empezó a comentar
la goleada que Boca hizo el domingo, y no
hablamos más del tema. Pero pasaron los años, y
yo que fui testigo atento de ese interrogatorio,
me quedé con la duda. ¿Qué misterios escondía el
ancho río? ¿Serán nuestros vecinos discípulos de
Mao, o amigos del Kuomitang? ¿Pekín o Taipeh? La
duda me recalentaba la pensadora, hasta que tomé
una decisón. No bien regresara a Buenos Aires,
me tomaría el primer piróscafo a la Banda
Oriental, para averiguarlo. Y el día "D" por fin
llegó.
Mis sorpresas empezaron en el barco, cuando oí
el siguiente diálogo:
-¿Quieres un mate, botija?
-Ta.
-¿Cómo?
-Ta, ta.
Y me acordé del cura, porque el diálogo
transcripto parecía sacado de las crónicas de
Chiang Kai Shek O sea que en buen habla
transplatina, "si" se dice "ta". Y la forma de
recalcarlo es repetir la palabrita. "Ta, ta",
pero nunca "Ta, ta, ta", por más linda que esté
la charla. Como si fuera un "si" al cuadrado, al
que siempre conviene agregar cierta
displicencia, que no hace al tema, pero da
status. Así quedan claros dos aspectos
importantes de la realidad regional. Primero,
que aunque el término "oriental" se aplique
indiferentemente a uruguayos y a chinos, ambas
cosas son diversas. Y segundo, que las
diferencias entre ambas márgenes del río color
de rata son sutiles. Pero que las hay, las hay.
Y éstas abonan sentimientos de identidad a tener
muy en cuenta cuando llegan las vacaciones. Un
aluvión de paisanos dispuestos a cruzar el
charco, porque todo argentino se siente como
Anchorena cuando dice que pasó el verano allá.
La gente asocia: Punta del Este, casino de San
Rafa, guita a rolete. Y hay que prepararse para
el trato con la gente. Porque en el país vecino,
lo que más hay son uruguayos. Vd. los encuentra
por todas partes, aunque de entrada ni se avive.
A nuestras legiones trashumantes van dirigidas
estas líneas.
-¿Pescaste?
-Ta.
Otro término que Vd. debe conocer antes del
viaje es "boniato", que significa "batata",
aunque sin implicaciones peyorativas, como inter
nos. Dicho de otra forma, por más boludo que sea
el punto, nadie diría que es un aboniatado.
También deben evitarse otras cosas, que delatan
al turista como candidato al desplume. Cuando
quiera comprar algo y le digan el precio, no
empiece a rascarse el coco, con cara de
sorprendido por la pichincha. Y ni se le vaya a
ocurrir repetir la expresión que nos ha hecho
famosos:
-¡Déme dos!
Además está el término "botija", que quizás nos
traiga reminiscencia de antiguos envases a
granel. ¡Nada de éso! Un botija es un gurí, y
una botija, una gurisa. Pebetes, a ver si
manyan. Y la suma de dos o más botijas da por
resultado el término "chiquilines", que aunque
suene gracioso, no lo es. Además hay que aceptar
las costumbres ciudadanas.
-¿Vamos a tomar unos mates? -te pregunta un
oriental.
-Bueno, aparcero… -contestás vos, en tu mejor
inspiración telúrica- ¿Nos sentamos junto al
fogón?
La respuesta está cantada..
-¡Salí, papafrita! Es más lindo caminando por
18, que a la tarde tiene un ambiente de rasque
fenomenal…
Este diálogo requiere aclaraciones. Primero, que
todo uruguayo bien nacido tine dos cosas. Una es
el calentador Primus, y la otra el termo para
cebar mate. En aquel calienta el agua.Y el
termo, apretado a las costillas, garantiza
movilidad. Como la galleta, que llevada en la
mochila hizo invencible al 7 de Infantería,
hasta que llegaron los gurkas. Pero no nos
vayamos por las ramas. Lo cierto es que con
dicho embeleco listo para entrar en funciones,
nuestros vecinos matean a patacón por cuadra. O
sea, paseando por 18 de Julio. Una hermosa vía
hecha para que el pueblo tome mate. Pero como
turista prudente, Vd. no debe ponerse a sacar
fotos, cuando vea un uruguayo cebando mientras
espera el ómnibus. Porque del subte aun se han
salvado, pese al asedio cultural. Y hay más
novedades, en este boletín.
-¿Quiere un chivito con el café? -dice el mozo.
-No, gracias. El médico me prohibió la carne
caprina -contesta Vd.
-¿Y di'ái? -responde el servidor, medio
embolado- Le estoy ofreciendo un sánguche
especial, como dicen Vds. El contenido, puede
variar.
Esas desaveniencias dialécticas son el peaje de
gambetear empedrado ajeno. Pero el visitante a
la final, siempre se apiola. Así surge una
profunda convicción. La verdadera diferencia que
hay entre los uruguayos y nosotros es que ello
parecen argentinos exagerados. Verbigracia:
Siendo ambas banderas de tono celeste y blanco,
nosotros tenemos dos franjas color cielo, ellos
tiene cuatro. A nosotros nos gusta el mate, y
ellos lo llevan a cuestas desde que aprendieron
a caminar. Un buen porteño adora el tango, pero
según la historia patria de los vecinos,
Gardelito nació allá. Habría mucho más que
agregar. Y para no irnos en vicio, mencionaremos
solamente la figura señera del gaucho. Héroe
nostálgico entre nosotros, los uruguayos le
levantaron una estatua en pleno centro de
Montevideo. Además está el momumento de la
carreta, que dejaría verde de envidia al criollo
más pintado de la banda occidental. Uno se
siente en casa. Pero no se confunda al pedir el
desayuno, compañero, que las medias lunas son "corazonas"
y las facturas "bizcochos". Por desgracia, no
logramos traducir "tortas guarangas" ni "bolas
de fraile". Esto último dicho solamente a título
ilustrativo, y no como agresión al cura boludo
de mi niñez. Todo igual que en casa, y los
ídolos populares son prácticamente idénticos,
aunque Boca y River allá se llamen Peñarol y
Nacional. Las mismas barras, los mismos
cantitos, igual mensaje cultural.
-¡Les ganamos 4 a 0!
-Rajá chuitrulo, que fue por la calor…
Pero las vacaciones, como los mangos, poco
duran. Si veinte años no es nada, imagínese Vd.
el suspiro que serán quince días. Para peor,
antes de vencer los plazos, se acaba siempre el
combustible. Y volver es jodido. Otra que con la
frente marchita. Secos, con las tarjetas de
crédito reventadas, y sin ganas de laburar.
-Chau, gurises, vuelvan para la sema del
turismo.
-¿Cuándo, che?
-Semana santa, viejo. Aquí no usamos nombres
confesionales porque nuestro estado es laico,
gracias a Dios.
¿Para qué seguir hinchando, si todo nos une y
nada nos separa? Salvo un río que jamás sirvió
para nada bueno. Así que ahora los soñadores
quieren ponerle la tapa, con el puente
internacional. Un proyecto primermundista, que
permitiría a cualquier porteño materializar su
anhelo de aventura.
-A qué hora sale el tren expreso Buenos
Aires-Montevideo?
-Cada quince minutos, señor. ¿Quiere un pasaje?
-Déme dos.
THE END

Copyright: John Argerich, 2003
john.argerich@telia.com
All rights reserved.
La serie quincenal "El amasijo" se publica regularmente en veintidos medios, de siete países, existiendo una versión en idioma inglés.
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