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Luis
Buero
 
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EL MITO DE "ROMEO Y JULIETA" en
el 2005
Por LUIS BUERO
Julieta trabaja en una empresa
de telefonía celular y no tiene pareja; sus amigos varones se pasan la vida
jugando al fútbol cinco o bebiendo de más en un "happy hours, after office",
sus amigas están ocupadas asistiendo a cursos diversos, el papá tiene que
resolver problemas económicos, la mamá duda entre estudiar Psicología Social o
hacer un cursIllo de cristiandad, la hermana mayor se ha ido con su novio a
trabajar a otra provincia, y los compañeros de oficina solo le hablan a su
celular para comentarle temas de trabajo. |
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Su hermana menor
vive con un agrimensor agrio que le pega y ella no le habla a Julieta para no
tener que contarle estas cosas. Hasta su psicóloga la dejó sola porque se tomó
licencia por parto.
Romeo es escritor y vive solo. Se divorció años atrás y sus hijos no lo llaman
nunca, a pesar de que él insiste en conservar el vínculo ellos se han aliado
con su madre, la ex de Romeo. Sus amigos varones tienen esposas que no los
dejan salir con él y negocios que los absorven completamente; sus amigas
optaron por "mailearle" pues no tienen tiempo de verlo, sus ex novias lo
atienden por teléfono como si ellas fueran Angelina Jolie y él Freddy
Krugger.Julieta hundida en un sofá mira reality shows y come pizza. Su
teléfono nunca suena. Romeo alquila películas condicionadas para recordar qué
era el sexo, pero finalmente se aburre del autoerotismo y aprende a dormirse
temprano, luego de tomarse dos o tres cervezas.Pero la flecha de cupido no
descansa. Asi es que un día, Romeo va por la calle con su bolsa de ropa sucia
hacia el laverrap, y pierde un calzoncillo en el camino. Julieta,que viene
caminando detrás absorbida por la succión cerebral de su vacío interior,
despierta de golpe, lo levanta tomándolo de una puntita y sonriente se lo
alcanza. Bromean por el color del mismo. Casualmente descubren ser vecinos de
la misma torre de doscientos departamentos y los líos del consorcio ocupan
brevemente la conversación. Hace frío. Él la invita a tomar un té para ponerse
de acuerdo en la siguiente reunión de copropietarios, se miran, son dos
planetas solitarios sin sistema solar que los contenga, y se han unido.Una
semana después van al cine, cenan juntos, pasean por el Rosedal, ella entra en
el departamento de él, llega la noche, hacen el amor, aún nadie lo sabe, todo
es perfecto. El amanecer los descubre abrazados y el sol brilla más que nunca.
Pareciera que nunca más va a llover en la Tierra. Aún nadie lo sabe, todo es
perfecto.¿A quién podría preocuparle que ellos se amen si nadie los tiene
demasiado en cuenta y no pertenecen ni a los Capuleto ni a los Montesco? Ni
ella es comunista y ni él es liberal, ni él es de Boca y ella de River, ni
ella es fanática de las hamburguesas y él de la milanesa de soja, ni tienen
almanaques desparejos, religiones diferentes, ninguno es demasiado alto ni
gordo ni los distancian la raza o el color.Todo los une, nada los separa.
¿Quién podría molestarse por esta unión? ¿Acaso el dólar va a llegar a diez
pesos porque ellos están juntos?¿El agujero de ozono puede agrandarse por el
calor de su amor y los glaciares corren el riesgo de derretirse por culpa del
noviazgo de estos dos pequeños seres? No.
Sin embargo, al conocerse la noticia, el mundo que los rodea se resquebraja.
Los amigos y los compañeros de oficina, el profesor maduro y el futuro cuñado
de Julieta descubren instantáneamente que siempre estuvieron enamorados de
ella, pero jamás se lo habían confesado, y entienden que éste es el momento
para informárselo cita mediante. Las amigas de la joven se sienten
traicionadas porque ahora ya la chica no estará disponible para ir con ellas a
los boliches en misión "de levante", y se lo dicen directamente: "nos
abandonaste por un hombre". El agrimensor agrio, uno de sus cuñados, la
critica duramente por haberse puesto de novio sin pedirle autorización a él.El
papá de "la nena" tiene un brote edípico y la vuelve loca con invitaciones a
almorzar a solas, y la va a buscar a la facultad toda las noches para evitar
que se encuentre con Romeo, y la mamá declara públicamente que el nuevo
candidato es feo, demasiado antipático para la nena, pobre y encima
divorciado, peor imposible. La madre de Julieta y el futuro esposo de su otra
hija deciden mandar cartas y e- mails anónimos a los diarios criticando la
obra del escritor Romeo, como forma de venganza. Dicen que es un autor
satánico.Otros parientes y conocidos dejan de hablarle.Los hijos de Romeo, al
enterarse de que el papá tiene novia, deciden desistir del uso del apellido,
creyéndose súbitamente desplazados por la nueva consorte, y le inician una
demanda para tal fin; los amigos de él se burlan por verlo tropezar nuevamente
con la misma piedra, las amigas se sienten abandonadas y entienden que ahora
tendrán que gastar plata en un terapeuta porque él no tendrá tiempo de
chatearles, y empiezan a "tirarle onda" con todo y a criticar a la enamorada a
la que describen como una estúpida que no se da cuenta del hombre que tiene al
lado. ¿Estás seguro, sos feliz, cómo te vas a casar tan pronto? Le preguntan a
diario sin anestesia, ametrallándolo con las miradas.Mientras, para completar
el cerco, el primo de la muchacha, que está radicado en Singapur desde hace
años, le está armando un negocio para tentarla laboralmente, así ella se va a
radicar a ese lejano país, con él, y deja plantado al desafortunado
candidato.Sin planearlo, las dos familias (la de Romeo y la de Julieta) traman
planes diarios para que la pareja no perdure. Solo la abuela de Julieta
desiste de participar en algún contubernio: "¿ para qué..... si tarde o
temprano se van a separar igual?" asegura sabiamente la anciana.La ex de Romeo
que hacía años no lo molestaba ahora le quiere hacer un juicio por 30 pesos
que le quedó debiendo de la cuota alimentaria del mes de marzo de 1979, y el
hermano del desafortunado novio le reclama 400 pesos para pagarle un masajista
a una tía política segunda que no ven desde la época en que Palito Ortega
triunfó con La Felicidad.Romeo escribe en su diario: "La gente está demasiado
frustrada como para soportar en su mirada a dos simples mortales que
subversivamente pretenden ser felices. ¿Con el permiso de quién?, se
preguntan. ¿Cómo no nos consultaron antes? reclaman sus frustraciones a coro,
como si ellos fueran los secretarios de Julio César y los pobres novios dos
simples cristianos en la plaza del circo romano, esperando ser devorados por
los leones enviados para tal fin".Romeo y Julieta anuncian su intención de
contraer matrimonio.Entonces lo que está escrito se cumple, y el mito de Romeo
y Julieta vuelve a repetirse. La madre de Julieta les ofrece pagarle la fiesta
de casamiento, con la condición de que inviten a todos las ex parejas de
Julieta, ya todos los miembros del geriátrico La Vorágine, de la cuál ella es
ayudante voluntaria.Esto crea fricciones en la pareja pues Julieta no se anima
a mandar a pasear a tu madre.Por el contrario, Julieta, por su juventud, no
entiende que formar una pareja significa renunciar a muchas cosas, y darle un
shot en el trasero al que se desubique, aunque eso signifique lesionar algún
vínculo al menos en el aquí y ahora, e infantilmente quiere conservar Todo
Como Estaba y a Romeo al mismo tiempo, pero se entristece al darse cuenta que
ya es imposible. Y extrañamente prefiere estar sin Romeo antes que enfrentar
el planeta de seres miserables que la rodean. Si Romeo no le cae bien a sus
padres, a su hermana, a sus cuñados, a sus amigas, por algo será, se convence
a sí misma entre lágrimas.Romeo comienza a pensar que la relación
costo-beneficio de tener novia siempre dará pérdida, y que cuando estaba solo
al menos no sufría celos, broncas, angustias, agresiones. Cuando Romeo la vio
por primera vez en la calle se enamoró perdidamente de ella, pero pensó que la
estaba eligiendo a ella y no que tras ella venían atadas un grupo de personas
tan invasoras y agresivas a las cuales no les interesa conocer. Julieta saca a
relucir su histeria ("ayer pasé por la Casa Rosada y uno de los granaderos me
guiñó un ojo, se llama Humberto"), él desenfunda su pánico ("tal vez no
deberíamos tomarnos esta relación tan en serio"). Ella desabrocha su
egocentrismo ("dame un riñón, necesito un trasplante, ganá más plata para que
podamos vivir mejor, dejá de escribir que eso no es valorado por nadie, pero
no me pidas que le diga a mi primo que no me haga proposiciones obscenas"), él
comienza a disociar amor y sexo, como la cultura le enseñó ("me buscaré otra
mina, el amor no es necesario, ¿acaso no hay hombres que se acuestan con
ovejas, en el campo?").Un día Julieta llega con lágrimas en los ojos y le pide
un tiempo para pensar, necesita "aire" y "estar sola", la pareja se distancia
y la sociedad respira aliviada. Julieta insiste en que a su mamá y a su papá
los conoce desde que ella nació, en cambio a Romeo desde hace muy poco, así
que ella no va a contrariar los mandatos e imágenes parentales que le indican
que otro tipo de hombre le conviene. Después de todo, afirma la joven, la
familia y los amigos son para toda la vida, los novios y novias no. Romeo por
su parte recuerda que ocupar él solo la cama de dos plazas le permitirá
recuperar un sueño placentero y sin distracciones.
Ambos pues, vuelven a estar solos.
Entonces, una vez comprobado el divorcio prematuro, los amigos, compañeros de
trabajo y facultad y el cuñadito de ella vuelven al "fútbol cinco", a la
iglesia, a los happy hours, y a su mundo de fantasías sexuales irresueltas;
las amigas recuperan la voluntad de estudiar y se ponen de novio, o sea que no
tienen tiempo para Julieta, y el papá y la mamá hacen un viaje de segunda luna
de miel al Caribe. Julieta vuelve a quedarse sola mirando a Discovery Channel
mientras vuelve a engordar comiendo empanadas enviadas por un delivery de la
zona. Romeo, por su parte, está pensando en hacerse sacerdote budista o
maestro sufi, para evitar volver a caer en las tentaciones del amor carnal,
que solo trae desilusiones. Por lo pronto va al laverrap con un changuito para
que nada, siquiera su tedio existencial, vuelva a rodar por el suelo. Nunca
jamás volverán a estar juntos, por toda la eternidad.
Y las almas corrosivas que los rodeaban ya pueden descansar tranquilas, luego
de haber hecho todo lo necesario para que Shakespeare siga teniendo razón.
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Gentileza::
luisbuero [
luisbuero@tutopia.com ]
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