2) La que nos hace
poner celosos del cojín (léase almohadón) al que suele aferrarse como
sobreviviente del Titanic hundido a un trozo de madera flotante, toda la
noche.
3) La que se viste
para ir a la cama: usa pijamas en invierno y en verano, pero cuando hace frío
se agrega gorrito, camiseta y medias. Es la que muchas veces desiste de hacer
el amor por el trabajo que le causaría sacarse toda esa ropa para después
tener que volver a ponérsela.
4) La locutora sonámbula: da discursos en voz alta estando dormida, y lo que
es peor, no se le entiende lo que dice. No es su inconsciente confesando
travesuras el que habla, sino su hígado inflamado denunciando que la chica lo
roció con cinco tequilas al hilo pocas horas antes.
5) La que tiene
pesadillas en cuotas: es la que te permite abrazarla por detrás y refugiarte
en una agradable posición cucharita, pero como cada tanto, en su imaginación
somnolienta, está cayéndose en precipicios o pisando suelos en medio de un
terremotos. Entonces la dama pega saltos bruscos y uno siente que está
recostado en el asiento de atrás de un Jeep de la película Pelotón.
6) La ensalada
primavera humana: se acuesta boca arriba con crema de palta en la frente y una
mixtura de hortalizas en cada mejilla, para conservar la juventud que de todas
maneras no está disfrutando en el aquí y ahora.
7) La estilo Tupac
Amarú. Si se acuesta primero se estira como una estrella y para dormir tenés
que enrollarte en la posición fetal en el centrímetro cuadrado que te deja de
espacio.
8) La que ( como acostumbraba hacer Marilyn Monroe, según sus propias
palabras) sólo se coloca perfume para dormir. Esa es la que más nos gusta
porque apenas al estirar el brazo ya tenemos el premio al alcance de la mano,
salvo que su voz en tono agrio nos devuelva un " ¡no molestes que tengo
sueño!"
9) La contraria al
ejemplo anterior, la boy scout del deseo nocturno. Está tan dormida y fría que
parece que te la enviaron de la morgue, pero le das un besito en medio de la
nunca, y al segundo te hace sentir que mantiene todas las fantasías
despiertas, y que una buena dosis de vitaminas en grageas no te vendrían mal
en esta época del año.
10) Hay otras que
necesitan tener la radio o la luz encendidas, la persiana abierta o la mano
del novio aferrada a su pecho.
Pero todas tienen algo en común: son maravillosas, y sin ellas las noches del
varón serían muy, muy, pero muy aburridas.