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Tita Merello
por Néstor Pinsón
Actriz y cantante
(11 de octubre de 1904 - 24 de diciembre de 2002)
Nombre completo: Laura Ana Merello
Tita no necesito crear un personaje. En sus mas de setenta
años de trayectoria artística, simplemente recurrió
a expresar, los matices de su propia vida, entregando al publico lo peculiar de su personalidad.
No tuvo maestros. Tuvo abandono temprano, calle y tristeza, donde forjo la prepotencia que la caracterizo toda su vida, fiel reflejo de los papeles que le toco interpretar en el teatro y en el cine.
Un ejemplo de esto, es aquella memorable escena, una de las mejores de todo el cine argentino, de la
película "Los isleros". En ella personifica a "La Carancha" (ave nocturna que ataca y devora a los animales mas
pequeños), mujer agresiva que forma pareja con un hombre tranquilo, un campesino manso. En la escena ella ataca verbalmente a su hombre y este resiste, hasta que lo llama "toruno" (buey o toro castrado), entonces el hombre reacciona y le pega rebencazos hasta amansarla, para finalmente poseerla
físicamente.
No nació para cantar. De joven decía con humor tangos reos. Mas adelante, a medida que su repertorio se fue ampliando, al intentar sostener las notas, desafinaba. Pero tenia
ángel y era aceptada por su publico, tanto es así, que de varios temas realizo creaciones inolvidables y de tal magnitud, que ninguna otra cantante se
atrevió a incluirlos en su repertorio sin salir mal parada.
El tango Arrabalera -del film del mismo titulo, basado en la obra teatral de Samuel Eichelbaum, "Un tal Servando
Gómez"-, "El choclo", "Se dice de mi", "Pipistrela" y "La milonga y yo", que fuera creada especialmente para ella por el autor y compositor Leopoldo
Díaz Vélez, también para una película, son emblemas de su repertorio.
Con respecto a "La milonga y yo", vaya como curiosidad que una parte de su estribillo fue plagiada por Joan Manuel Serrat, aquella que dice: "vamos subiendo la cuesta...", y que las instancias judiciales,
después de treinta años, siguen sin resolver el pleito.
Bajita, morocha, de bellas piernas, labios gruesos y sensuales, y ese gesto de mirada insinuante y provocadora, de quien todo lo sabe y todo lo ofrece. Esa era ella y su personaje. Y
así fue. Busco todo con rabia, exultante, consiguió
muchas cosas pero también perdió.
Fue registrada como Laura Ana Merello, nacida en la calle Defensa 715, el 11 de octubre de 1904. Hija de Santiago Merello de
profesión cochero. Extrañamente no figura en su partida el nombre de su madre. Cuatro
años mas tarde una muchacha uruguaya llamada Ana Gianelli o Ganelli, se reconoce como su madre en la misma partida de nacimiento. Su padre ya
había fallecido con solo 30 años de edad.
«Yo conocí el hambre. Yo se lo que es el miedo y la vergüenza», con estas frases
comenzó el relato de los duros momentos vividos en el asilo donde paso sus primeros
años.
«Mi infancia fue breve. La infancia del pobre es mas breve que la del rico. Era triste, pobre y fea». Ya mas grande, declaro sin pudor, "haber hecho la calle".
Y acto seguido nos confiesa que ya siendo reconocida en el ambiente
artístico, un periodista famoso, al saludarla y tomar su mano, luego de observarla procazmente con intenciones "non santas", le dijo: «Usted en otra vida
debió haber sido cortesana.» Y ella contesto: «¿Y ahora que soy?»
Llega al escenario al enterarse que se necesitaban coristas en un teatro cercano el puerto, de esos
característicos que vemos en las películas, frecuentado por marineros y gente del bajo fondo. En este momento viene a mi memoria Marlene Dietrich, aquella alemana bajita, sugerente, de hermosas piernas y desenfadada, los mismos atributos que la Merello, en el film "El
ángel azul" donde intentaba cantar en un turbio
cafetín y provocando el amor irracional de un serio profesor.
Un periodista de la época lo describe como un teatrillo de mala muerte, casi
pornográfico, de nombre "Ba ta clan", a partir de entonces, a las coristas se las llamo "bataclanas", y este termino se
convirtió en sinónimo de "mujer alegre".
Tiempo mas tarde paso a ser una "vedette" y la bautizaron "La vedette rea". En esta
condición estrena la obra "Leguisamo solo", creada por el director musical de la
compañía, un italiano acriollado amante del turf, Modesto Papavero, y resulta un notable
éxito.
Un famoso critico teatral que la conoció antes de los
años '30 dijo de ella: «Es una de las actrices mas temperamentales, mas fogosas y de
carácter mas fuerte de la escena nacional, a la par que es muy picara, muy
rápida para las replicas, muy inteligente, e interpreta los tangos como actriz. Cada tango es un
pequeña obrita de teatro.»
Comenzó en el cine con el cine mismo. Aparece en la primera
película sonora argentina reconocida como tal, "Tango", del
año 1933. Otras posteriores apariciones suyas fueron de "segunda damita joven", pero de personalidad opuesta a la primera actriz que hacia el papel de
"cándida" y con quien, en definitiva, se quedaba el
galán, todo en un marco de comedia.
Pero cuando en 1937 filma "La fuga" se revela como actriz
dramática, desconcertando a productores y directores, por su naturalidad, su
expresión y su desenvoltura.
Otras películas importantes de su trayectoria en el cine, que la consagran en forma definitiva, fueron: "Morir en su ley", "Filomena Marturano" (del actor y dramaturgo italiano Eduardo De Filippo), "Los isleros", "Arrabalera", "Paso en mi barrio", "Guacho", "Para vestir santos", "Amorina" y muchas mas hasta superar las cuarenta.
Con el tiempo y en pleno desarrollo de sus éxitos
actorales es requerida por el teatro, la televisión
y por la radio, medio, este ultimo, en el que continuo hasta su vejez. Ya era "Tita de Buenos Aires".
Como cancionista llego al disco en el a·o 1927, para el sello
Odeón, con dos temas: "Te acordás reo" (de Emilio Fresedo) y
"Volvé mi negra" (de José Maria Rizutti y letra de Fernando Diez
Gómez). En el año 1929 pasa a la Víctor donde graba 20 temas,
destacándose "Tata ievame p'al centro", "Che pepinito" y "Te has comprado un
automóvil".
Luego de un largo paréntesis vuelve a los estudios de
grabación, en el año 1954, de la mano de Francisco Canaro, siendo esta su
época consagratoria. Allí surgen discos inolvidables como "El choclo", "Se dice de mi", "Arrabalera",
"Niño bien", "Pipistrela" y "Llamarada pasional", este ultimo dedicado a Luis Sandrini y del cual es autora.
En las décadas del sesenta y del setenta graba mas de cuarenta temas, con las orquestas de Carlos Figari y
Héctor Varela.
Todo lo hizo con ímpetu arrollador. Fue mujer de muchos hombres, pero siempre
reconoció un solo amor, el del actor Luis Sandrini (fallecido en 1980), con el que
vivió alrededor de una década y quien luego la abandonara por una actriz mas joven, Malvina Pastorino (fallecida en 1994).
«Mi mejor personaje es el mío. Una actriz dramática
se llora a si misma cuando interpreta un personaje teatral.»
Obtuvo premios como actriz, pero lo mas importante es el reconocimiento del publico, que se mantiene hasta la actualidad y que la consagro como un
símbolo de la mujer del tango y de Buenos Aires.
Gentileza:: 100x100 Argentino
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