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¿A dónde va a parar el plástico empleado por las actividades agropecuarias en el Uruguay?
- 5/6/02
El tornado de plástico
Noticias Verdes/Mayo de 2002 - Línea Verde
El incremento en el consumo de plástico ha dejado sus huellas en el paisaje uruguayo. Los últimos temporales estivales han dejado en evidencia ese consumo en el área rural del país. ¿A dónde va a parar el plástico empleado por las actividades agropecuarias en el Uruguay?
La innovación y su contracara El consumo de plástico se ha venido incrementando en forma notoria en el mundo entero en los últimos cincuenta años. Este material, asociado por muchos a la vida urbana, ha conquistado el medio rural en las últimas décadas.
Los usos en la actividad agrícola son cada vez más diversos. La amplia lista comprende embalajes de agroinsumos, lonas, caños para riego, tubos, telas para cobertura del suelo, coberturas para invernáculos o microtúneles, coberturas para la protección de fardos y de silos, como componente de la maquinaria, del mobiliario, y hasta en la vestimenta. También es utilizado para el embalaje de los productos cosechados en el establecimiento.
En la ganadería, se recubren con capas plásticas los ovinos después de la esquila. La lana se embolsa en bolsas plásticas, y se usan narinas plásticas para el destete de vacunos, y las caravanas son plásticas también . Y la lista puede seguir.
El plástico se ha convertido en un elemento indispensable en la agricultura y el medio rural. La contracara de esa innovación es la generación de residuos adicionales y de un nuevo tipo, en grandes volúmenes y de difícil reciclado y/o eliminación en el Uruguay.
Entre el 60 y el 80% de los envases utilizados en la producción granjera son de plástico. Lo que representa entre 216.000 y 288.000 kilos liberados al ambiente al año, según Nelson Rodríguez. En su opinión, debería sumarse a estas cifras las correspondientes a bolsas plásticas por concepto de fertilizantes utilizados en la producción granjera en particular, y en la agricultura en general, lo que agrega varios miles de kilos. (1) Los mismos atributos que han hecho imprescindible ese material, como su estabilidad, el que no se degrade fácilmente, el que no se disuelva en agua, sumados a su media y larga duración, lo vuelven, una vez acabada su vida útil, en un estorbo.
Debido a su larga vida, esos residuos se van acumulando en los establecimientos o cerca de ellos generando grandes problemas. Primero, porque parte de esos residuos son envases de productos que contienen sustancias tóxicas para el hombre, los animales y/o cultivos y demás plantas, como es el caso de envases de agroquímicos. Segundo, al no descomponerse fácilmente, la mayoría de los plásticos terminan en los cursos de agua, obstruyéndolos entre otros efectos. Tercero, porque en muchos establecimientos los volúmenes que se manejan son importantes y el enterramiento o la quema no son soluciones aconsejables para la salud, humana o animal, ni para el ambiente.
Por todas esas razones, comienzan a dejar la categoría de amenazas potenciales, transformándose en amenazas reales para la salud del personal y habitantes y para las actividades del establecimiento; tal es el caso de aquellas realizadas en marcos de programas de agricultura integrada y orgánica.. Y, más importante aún, debido a la capacidad de trascender los límites del establecimiento, repercutiendo en la zona, en el departamento y en el país.
Indiferencia injustificada Si se toma en cuenta que este material puede estar "dando vueltas"
durante 200 a 400 años, entonces, nada justifica el permanecer indiferentes.
Al menos, esta es la percepción de los productores, técnicos, trabajadores y habitantes de los departamentos de Montevideo y Canelones. En Montevideo, esa percepción ha sido concretada en el programa de recolección de residuos sólidos no orgánicos que la Intendencia ejecuta en el área rural; donde los plásticos, entre otros residuos, son removidos desde el establecimiento hacia el vertedero municipal. En Canelones, la Junta Nacional de la Granja (JUNAGRA), la Intendencia y el Ministerio de Medio Ambiente, realizan los primeras conversaciones para desarrollar un Plan Piloto de recolección de envases. Experiencia que, de ser exitosa, se extendería a todo el departamento.
En síntesis, el plástico esta en todos lados. En el agro, ha comenzado a ser un problema debido al aumento de su consumo y de los residuos plásticos que este consumo genera. En adición, es necesario conocer volúmenes, tipos y destinos de los plásticos consumidos, para después generar mecanismos organizacionales para su recolección y reciclaje en el Uruguay. Actividades que se encuentran en etapas muy incipientes todavía.
(1) Ing. Agr. Nelson Rodríguez. Trabajo "Envases de agroquímicos en la granja. Primera aproximación", presentado en el 4to. Seminario del Plástico "El plástico en la Actividad Agropecuaria", Noviembre de 2001. Montevideo Uruguay. JUNAGRA - MGAP
*Artículo elaborado por Jimena Perez Rocha. Publicado en El País Agropecuario el 29 de mayo de 2002.
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Planta
destructora de lámparas y tubos fluorescentes
Comenzó a funcionar la primera planta de destrucción y procesamiento de lámparas y tubos fluorescentes residuales de mercurio, sustancia de altísima toxicidad para suelos, aguas y personas, informó El Telégrafo. La misma está ubicada en el Parque Tecnológico Industiral del Cerro, sito en el ex establecimiento del Frigorífico del Cerro (Montevideo), donde los responsables del proyecto, las empresas Urugest/IBASA y MA&A instalaron la máquina Hermes 1 (planean una segunda).
Los relevamientos efectuados por el equipo empresarial muestran que durante los ocho primeros meses del año 2000 Uruguay importó 885.129 bulbos (tubos y lámparas). Suponiendo un contenido promedio de 22,8 miligramos de mercurio por unidad, y extrapolando a 12 meses, esa mercadería representó 30 kilos anuales de mercurio vertidos al ambiente, por descarte de tubos y lámparas agotados.
Según Roberto Suárez, técnico integrante de Urugest, esa cantidad es suficiente para llevar 150 millones de metros cúbicos de un curso de agua a la máxima concentración de mercurio permitida por el Código de Aguas vigente en el país.
Aparte del mercurio, los demás componentes de las lámparas y tubos fluorescentes pueden resultar perjudiciales a distintos niveles si no se controla su liberación al ambiente. Se ha logrado dotar a la Hermes 1 de la capacidad de destruir esas luminarias residuales en forma segura, y al mismo tiempo, mantener en depósito vigilado los resultantes de esa eliminación.
El proyecto cuenta con autorización ambiental previa para su funcionamiento, de acuerdo con una resolución de la Dirección Nacional de Medio Ambiente.
Lo apoyan la incubadora de empresas de la Facultad de Química, la Oficina de Gestión Tecnológica de la misma facultad y CEMPRE Uruguay, la empresa brasileña Apliquim, única en la región con antecedentes en el tema, Pinturas Inca, y la Intendencia de Montevideo, que serán las primeras usuarias del servicio, e industrias Phillips del Uruguay, que avaló técnica y económicamente el emprendimiento.
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- Reciclaje de residuos domiciliarios
Procesaría unas 300 toneladas diarias de basura y generaría 110 puestos de trabajo.
La Intendencia de Montevideo llamará a una licitación para instalar una planta de reciclaje de residuos domiciliarios, informó La República. El proyecto se basa en una propuesta presentada por la empresa argentina Solución Tecnológica Ambiental e incluye la posibilidad de volver a utilizar determinados productos una vez reciclados.
La propuesta de SOTECAM, base del llamado a licitación, permitiría el procesamiento de 300 toneladas de basura diarias y generaría 110 puestos de trabajo directos y permanentes. El director municipal de Desarrollo Ambiental, Luis Lazo, dijo a La República que "la normativa municipal establece que en caso de que alguien presente un proyecto que sea considerado de interés municipal, la IMM tiene que hacer un llamado a concurso de precios". Explicó que según la normativa la empresa que promueve el llamado "tiene un cinco por ciento de ventaja en la comparación de precios".
En el emprendimiento se dio participación al Movimiento Tacurú, la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas y el Centro Uruguay Independiente, dedicado a actividades ambientalistas. El director del CUI, Jorge Solari, expresó que "inicialmente la planta está planteada para 300 toneladas diarias". La usina municipal procesa 2.500 toneladas diarias y el proyecto funcionaría como complemento.
La planta permitirá, según Solari, que "aquellos desechos domiciliarios de difícil o muy costosa recuperación por el sistema de separación y selección, como por ejemplo ocurre con los pañales descartables y las pilas, pueden ser mezclados con una sustancia aglutinante o ligante que llevada a
1.500º de temperatura genera un vitrificado inocuo químicamente estable. El producto vítreo puede ser utilizado en la preparación de suelos a pavimentar o bien ser usado como si fuese pedregullo en la fabricación de baldosas y otros materiales para construcción". Agregó que el "proceso de vitrificación
--que le será aplicado al 15% de los desechos domiciliarios que lleguen a la planta-- evita el remanente de cenizas y lixiviados, ambos de delicado tratamiento".
La inversión del emprendimiento asciende a once millones de dólares, sin considerar el costo del terreno donde habrá 11.000 metros cuadrados techados, una balanza para camiones con sistema computarizado, lavadero de camiones, línea de recupero, prensas, enfardadoras, detector de materiales radiactivos, cámara de frío, laboratorio para investigaciones, ensayos y análisis, unidades de monitoreo continuo, grupo electrógeno, horno de disecado para la producción del insumo base para la producción de fertilizantes, horno de termofusión irolítico/ rotativo/ continuo, equipo de vitrificación, sistema de triple lavado de gases más filtro mecánico y depósitos especiales para cada uno de los materiales recuperados.
Solari comentó que "la planta facilitará la formación de pequeñas industrias complementarias en diversos rubros como por ejemplo plásticos y/o vidrios, ya que se dispondrá en el mercado local con una oferta estable de materia prima a precios convenidos. Paralelamente se abren en el mercado del reuso y el reciclaje uruguayo nuevas oportunidades de comercialización para materiales que tradicionalmente han sido recuperados por otros agentes del área. CUI desarrollará un programa socio-educativo, asociado a la planta, que incluye -entre otras actividades- campañas de información, sensibilización, capacitación y educación en materia de desechos domiciliarios, articulación con universidades y ONGs interesadas en participar de la propuesta, implementación de la participación ciudadana en acciones de monitoreo ambiental, coordinación de visitas de centros educativos a la planta y organización periódica de jornadas ecreativas-
educativas- ambientales en la ciudad".
Guillermo Font [ guifont@chasque.apc.org
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