Uruguay: Cooperativas de viviendas por ayuda mutua - mayo/2002

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vecinet-notici@s - 478
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1970 - 24 de mayo - 2002
COOPERATIVAS DE VIVIENDAS POR AYUDA MUTUA EN URUGUAY
Haciendo la ciudad entre todos
Una experiencia de desarrollo participativo y autogestión vecinal

por Guillermo Font / vecinet-notici@s
La CIUDAD es un lugar para vivir pero fundamentalmente es su GENTE. Es
el lugar donde cada individuo y cada familia se desarrolla en el intercambio
con sus iguales.

De ese poner en común la vida se constituye una SOCIEDAD con iguales
derechos y obligaciones para todos sus integrantes. Es la COMUNIDAD de
hombres y mujeres que aportan su granito de arena para la construcción del
espacio común.

La sociedad en crisis
La prolongación de la crisis capitalista sigue produciendo un profundo
deterioro en los diferentes ámbitos de la sociedad. Ese largo proceso,
inserto en los nuevos conceptos del liberalismo de las últimas décadas,
significa que los sectores de menores recursos sean una vez más los que
cargan la crisis sobre sus espaldas, profundizándose las diferencias entre
ricos y pobres.

La agudización de los procesos de pauperización y marginación
acompañan a la rearticulación de los modelos tradicionales de dominación. El
aumento de la explotación y flexibilización laboral, bajo salario,
desocupación, subempleo, informalidad, deterioro del sistema de salud, falta
de vivienda, baja del nivel de educación, inseguridad, corrupción, miseria,
han acelerado la desarticulación de los procesos participativos y el
debilitamiento de las organizaciones populares tradicionales, pasando un
importante número de trabajadores asalariados, obreros, maestros, empleados,
a engrosar los cinturones de miseria de las ciudades.

El problema de la tierra urbana 
La tierra es uno de los elementos más conflictivos en relación al
acceso al espacio urbano por parte de los sectores de menores recursos. Esto
ha llevado al crecimiento desordenado y al desarrollo desigual. El costo de
la tierra al valor del mercado se relaciona con el problema de la vivienda.
Junto a la situación socioeconómica, determina el vaciamiento en las áreas
centrales con todos los servicios, en progresivo estado de deterioro,
expandiendo la ciudad a la periferia con carencia total del equipamiento y
servicios urbanos.

"La tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra", decía
en 1854 el gran jefe Seattle en carta al presidente estadounidense de la
época. "¿Cómo es posible comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?
Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo
podrán comprárnoslas?", se preguntaba. Era el concepto también de los
pueblos originarios del sur: Pacha Mama, la Madre Tierra.

No se puede hablar del problema de la vivienda de forma aislada sino de
una manera integral. El acceso a los servicios, a la infraestructura básica,
al empleo, a las condiciones de vida, a los demás servicios esenciales como
la salud y la educación, la permanencia en el lugar, deben ser parte de un
mismo paquete, en el cual el acceso a la tierra, a los créditos para la
construcción y al subsidio, deben estar en la agenda de discusión.

Las propuestas de solución de los gobiernos en materia habitacional
para los sectores bajos son 30 m2 de construcción, independientemente de la
composición de los núcleos familiares, y los lotes con servicios. Se
realizan importantes esfuerzos para regularizar los asentamientos ya
construidos... para regularizar la pobreza.

Una alternativa participativa
Porque es posible hacer la ciudad entre y para todos, es imperativo
avanzar en un proyecto alternativo, que se sustente tanto en propuestas
prácticas y viables como en un sistema de pensamiento y de acción que sirva
para revertir el actual estado de cosas. 

En momentos que en todos hablan de descentralización, decimos que esta
no es posible sin la participación de la gente en la gestión, ejerciendo sus
derechos y obligaciones ciudadanos. Aportando y discutiendo los planes de
desarrollo y el presupuesto respectivo. Participando desde cada barrio, en
la fijación de prioridades en obras, servicios y políticas sociales. Sólo
así se pueden fortalecer las iniciativas y emprendimientos locales,
profundizando y consolidando la democracia.

En Uruguay existe un movimiento social urbano que se ha tomado en
serio que la ciudad se construye entre todos. Son 15.000 familias de bajos
recursos integradas en 400 cooperativas que construyen (o aspiran a
construir) sus barrios entre todos. Este construir se conoce con la
denominación genérica de por ayuda mutua. Conjunto de palabras que entre los
cooperativistas encierran un significado de mucho contenido, expresando en
sí mismo conceptos y principios solidaridarios, de participación y democracia.

Las cooperativas de viviendas por autogestión y ayuda mutua,
constituyen una experiencia singular por su desarrollo comunitario y por su
aporte a la solución del problema habitacional para amplios sectores de la
sociedad, de bajos ingresos, sin acceso a los créditos ni a la tierra en
forma individual.

Esta iniciativa se basa en una rica tradición uruguaya de
autoconstrucción, con ayuda de familiares y amigos; una fuerte simpatía por
las ideas libertarias y experiencias solidarias, aportadas por los
conocimientos y vivencias de la importante masa de inmigrantes italianos y
españoles de principios de este siglo; así como por las ideas artiguistas
federales e integradoras de una sociedad multiétnica. Claro que los pioneros
de Rochdale (Inglaterra), obreros textiles de principios del siglo XIX,
aportaron los Principios filosóficos del cooperativismo moderno, renovados
por la Alianza Cooperativa Internacional.

Las 3 primeras cooperativas surgen en 1966 en el interior del país y
fueron la base para el Capítulo 10 de la Ley 13.728, aprobada por el
Parlamento el 17 de diciembre de 1968. Desde ese momento el cooperativismo
de viviendas empieza a crecer, apoyado en su eficacia económica, dando las
mejores soluciones a los más bajos costos, y apoyado también en su inmediata
inserción dentro de las experiencias más auténticas del movimiento popular
uruguayo.

La autogestión y la ayuda mutua
A través de un proceso colectivo, el grupo se constituye en Cooperativa
para construir las viviendas, el entorno urbano y los servicios
comunitarios. Las familias, a la par de realizar el trabajo de obra,
analizan, discuten, proponen y resuelven, mediante la participación
democrática en la Asamblea de la Cooperativa, todas y cada una de las etapas
y situaciones que se presentan en el camino.

Se elige el terreno, se estudia y discute con los técnicos contratados
(arquitecto, asistente social, abogado, contador y escribano) el proyecto
social (organización, servicios comunitarios), el proyecto urbanístico
(espacios verdes, locales comunales, caminería) y arquitectónico (planos de
las viviendas, cronograma de obra). Se gestiona la personería jurídica y
luego el préstamo ante los organismos del Estado que puede llevar su tiempo,
según la voluntad política de los gobernantes de turno.

También es parte de las primeras resoluciones de la Asamblea el nombre
y la bandera de la Cooperativa, símbolos permanentes de su identidad.

Todas las familias que integran la Cooperativa son a la vez empresa
constructora, mano de obra, administradora de los recursos, y destinatarios
y usuarios de las viviendas construidas. Cada núcleo familiar debe aportar
un mínimo de 21 horas semanales de trabajo durante la etapa de construcción,
que equivale a un aporte de capital del 15 % del costo total. Cada vivienda
tipo de 2 dormitorios tiene unos 70 m2. Un momento emocionante es el sorteo
de las viviendas y entrega de llaves al finalizar la obra. Recién ahí cada
familia sabe que casa le será adjudicada.

Varones y mujeres participan, siendo muchas veces las mujeres las que
realizan trabajos de mejor terminación, como los azulejos en baños y cocinas
por ejemplo o el armado del hierro para los pilares y vigas.

La organización está basada en principios de solidaridad, igualdad,
ayuda mutua y participación democrática, siendo la autogestión de los
recursos y la propiedad comunitaria de todo el conjunto sus características
principales. También lo es la rotación en los cargos de dirección y
fiscalización debiendo dejar pasar un período de 2 o 3 años (según los
casos) para ser reelectos.

La Asamblea es el órgano máximo y está integrada por un titular por
cada núcleo familiar. Anualmente se realizan elecciones con renovación
parcial de integrantes de los diferentes órganos (Consejo Directivo y
comisiones de Fomento Cooperativo, Fiscal y Electoral).

Es un largo proceso educativo de integración social y capacitación
comunitaria que comienza con la formación del grupo, previo a la fundación
de la Cooperativa, y se continúa luego en la etapa de convivencia y
desarrollo social sin límites en el tiempo. Se parte de una concepción
individualista de las personas que se integran, ya que el motivo principal
es la vivienda, pero a medida que se avanza en las distintas etapas y
tareas, se van transformando en actitudes solidarias.

Pero la Cooperativa no termina con la finalización de la obra, sino que
por el contrario, ahí comienza la acción comunitaria organizada para mejorar
la calidad de vida y el desarrollo social. Tienen el concepto de vivienda
integral. No se trata solamente del lugar rodeado de 4 paredes y un techo,
sino del espacio donde vivir y convivir, de compartir, crecer y
desarrollarse comunitaria y personalmente.

La vida del barrio cooperativo se desarrolla en relación a seis
grandes necesidades que no son exclusivas, sino comunes a toda la sociedad:
vivienda, salud, educación, recreación, consumo y servicios generales. La
diferencia con los barrios comunes es la forma de resolver esas necesidades,
relacionado también con la forma de gestión.

El derecho a una vida digna
Nucleadas desde el 24 de mayo de 1970 en la Federación Uruguaya de
Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua, no solamente se han preocupado en
solucionar el techo sino que luchan por el derecho de los sectores más bajos
de la sociedad a una vivienda integral y a una vida digna, y se caracterizan
por su capacidad de solidaridad y propuesta.

Terminada la obra, comienza la etapa de convivencia, estimulando el
desarrollo social de los barrios y, con diferentes grados de funcionamiento,
mantienen y administran una amplia gama de actividades para todas las edades.

Según las necesidades del grupo, se crean servicios comunitarios
autogestionados por la Cooperativa para mejorar la calidad de vida de las
personas: policlínicas médicas y odontológicas; bibliotecas y centros
culturales; guarderías infantiles; actividades deportivas y recreativas;
mantenimiento de espacios verdes, alumbrado y calles; mejoras de los
servicios públicos; construcción y donación al Estado de locales escolares,
etc. Hay otros servicios que son centralizados por la FUCVAM: asesoramiento
jurídico, notarial y contable; Planta de Prefabricado; convenios con
emergencias médicas y otras instituciones; Tarjeta Solidaria; Centro de
Formación, Colonia de Vacaciones y Hogar Estudiantil; Departamentos de la
Infancia, de Jóvenes, de Recreación y Deportes; entre otros.

La práctica autogestionaria de las cooperativas en la producción y
administración en las diferentes etapas, es la respuesta de los sectores
populares organizados para la construcción de la ciudad. Es un intento de
superación del proceso de exclusión que caracteriza al orden urbano de las
ciudades contemporáneas.

Las experiencias de desarrollo social que han producido, son la búsqueda
de una alternativa al modelo de desarrollo hegemónico en nuestra sociedad.
Está relacionada al desarrollo de una cultura propia en los barrios
construidos por autogestión y ayuda mutua, caracterizada por un fuerte
sentido de identidad y pertenencia a un movimiento social, más allá de
localismos. Hay una valorización positiva de la historia e identidad del
barrio cooperativo y al desarrollo de una práctica autogestionaria que
rescata la autonomía y la descentralización del poder de la gente trabajando
desde la base y a partir de su propia problemática y organización.

Como resultante, se da no sólo la producción de servicios sociales, sino
un estilo de vida comunitaria basado en la puesta en práctica de mecanismos
democráticos y participativos de gestión barrial.

A pesar de su aporte reconocido a la sociedad y al desarrollo social y
comunitario de las zonas periféricas, muchas veces, antes de poder gestionar
el préstamo para construir, han tenido (y tienen) que luchar mucho por sus
derechos, llegando en muchos casos a la ocupación de terrenos fiscales,
manifestaciones multitudinarias por el centro de Montevideo o de ciudades
del interior, frente al Parlamento, al Ministerio de Economía, al Ministerio
de Vivienda, al BHU, llegando a la ocupación pacífica en varias ocasiones.

La otra cara de estas movilizaciones son las llamadas Jornadas
Solidarias donde cientos de brigadistas se hacen presentes en una
Cooperativa en construcción y en unas 5 horas de un domingo de mañana se
adelantan miles de horas de trabajo para esa Cooperativa.

Una propuesta alternativa
La experiencia de tanta lucha y sacrificio a lo largo de tantos años
llevó a la necesidad de pasar de lo reivindicativo y la demanda, a la
elaboración de propuestas alternativas de construcción de la ciudad. Ese
aporte en calidad se dio en llamar Reforma Urbana.

Fue un proceso interesante que comenzó naturalmente a partir de la
necesidad de vivienda de los pioneros a fines de los 60, pasó por la
necesidad de llevar o construir los servicios (transporte, saneamiento,
escuelas, salud) en lugares lejanos de la periferia de pueblos y ciudades en
todo el país, porque era allí donde se conseguía la tierra para construir.
Soportó de muchas maneras, al igual que el resto del movimiento popular
uruguayo, la dictadura que comenzó a principios de los 70. El paso de los
años llevó a escribir la historia porque estaba la necesidad de compartir la
experiencia con los nuevos cooperativistas, con otra gente y otros pueblos.

Finalmente, a finales de los 80 y principios del 90 se da un paso
fundamental pasando a la elaboración de una propuesta alternativa de hacer
la ciudad desde una perspectiva de la gente. El derecho de construir y vivir
también en las áreas centrales, donde están todos los servicios. Teniendo
como eje central de la propuesta el interés social general por encima de los
intereses particulares y especulativos que convierten a la vivienda en un
bien de consumo, que no se descarta para los sectores privilegiados, pero
que debe ser un bien de uso accesible para los sectores trabajadores y de
bajos recursos.

El gran desafío ha sido siempre colectivizar las experiencias sociales
adquiridas durante las diferentes etapas de las cooperativas, al cabo de
tantas batallas dadas en defensa de un patrimonio auténticamente popular. El
beneficio es de las familias cooperativistas y de ese barrio vecino,
compuesto también por trabajadores, que los vio nacer y muchas veces los
ayudó en su crecimiento y desarrollo.

Un desarrollo integral
La mayor parte de los hoy cooperativistas, ingresan a la Cooperativa
por la necesidad de vivienda. Es adentro, con los otros, que se plantean la
posibilidad de solucionar otros problemas en conjunto.

En la Cooperativa encuentran un planteo alternativo, distinto, opuesto
al que se planteaba por otros sistemas. Y esto se desarrolló en la práctica,
en la experiencia vital que tuvo cada Cooperativa al tratar de forjar su
solución de vivienda. De los diferentes aportes e intercambios, y en la
discusión con el conjunto de las cooperativas en los encuentros y asambleas
nacionales, se fue puliendo y madurando. Así se fue mejorando y creando en
la práctica el concepto de vivienda integral y del hábitat popular,
estructurando formas que dan respuestas colectivas a necesidades
individuales de la gente.

Nacen las comisiones de salud y las policlínicas, por ejemplo, como
tantas que hay en el país, curando enfermos tratando de mejorar el mal
funcionamiento del sistema de salud y de crear un fácil acceso de las
familias de bajos recursos a la salud. Pero en el camino se dan cuenta que
no quieren ser una mutualista más sino que van estructurando una propuesta
de salud distinta. Apuntan a una medicina preventiva, a promover mejores
condiciones de vida, que eso es salud. Estructuraron un sistema alternativo
y complementario, no acabado por cierto, que se va enriqueciendo
constantemente con la práctica y el intercambio.

La experiencia en salud no es distinta a otros servicios sociales
desarrollados en las cooperativas como las bibliotecas, las guarderías o las
actividades deportivas y recreativas para las distintas edades. Esto
demuestra que se debe seguir apostando a la gente, que tenemos que confiar
en la organización y discusión de los sectores populares como promotores del
cambio y del desarrollo.

Un desarrollo abierto y compartido
Lamentablemente, en parte fruto de toda la conflictividad en los
últimos años por defender y reclamar nuestros derechos y el respeto a la
legislación vigente, y en parte a causa de dificultades económicas, de falta
de capacitación y de tiempo disponible, en algunos momentos y en algunos
barrios, se ha estado muy encerrado en su problemática. Pero es vital que
las experiencias sociales sean abiertas y compartidas con los vecinos en
general, con los pobladores de las zonas donde están insertos.

Todos coincidiremos que no hay un camino único porque las necesidades
son múltiples y distintas. El papel de la FUCVAM (integrada por
cooperativistas de base en funciones de dirección), como conductora y
coordinadora de las diferentes organizaciones de base autónomas, es gestar
la discusión e impulsar y promover a las cooperativas a elaborar y poner en
práctica propuestas y soluciones según sus propias identidades y necesidades.

Cada barrio cooperativo autogestionado, va perfilando cual es el modelo
de desarrollo social que quiere y está dispuesto a construir. No es lo mismo
el modelo de convivencia que se da la Mesa 1 de Montevideo, con sus cinco
cooperativas y 420 familias, que el de COVINUVI de la ciudad de Durazno, con
sus 42 familias. Pero tampoco es igual el de José Pedro Varela, con sus tres
zonas, 15 cooperativas y casi 2000 familias al de la Juana de América
también de Montevideo, o al de COVIMT 7 en Juan Lacaze o a las COVISAN en
Paysandú...

La Comisión de Desarrollo Social y Fomento Cooperativo de la
Federación, integrada por compañeros electos en la Asamblea Nacional, recoge
las diferentes experiencias y las colectiviza. Las trasmite, tratando de
evitar se repitan los mismos errores, y apoya los diferentes procesos, y
corresponde a cada Cooperativa, a cada barrio y al conjunto de familias que
lo integran y conviven, elaborar sus propias respuestas según sus necesidades.

La Cooperativa como comunidad educativa
Un aporte importante para la experiencia cooperativa es la integración
de la familia, siendo este un elemento fundamental que caracteriza a la
Cooperativa como movimiento social. Es a su vez un elemento importante para
alcanzar un buen grado de convivencia e integración a la vida de la Cooperativa.

Según la UNESCO, una comunidad educativa es un conglomerado de familias
que se educan a través de la experiencia. Potencialmente toda Cooperativa
cumple este requisito, donde no hay otra alternativa que intentar entre
todos satisfacer las necesidades que se plantean según la realidad de cada uno.

Es importante que la comunidad entienda la necesidad de determinadas
cosas para llevarlas adelante. Mientras esto no sea así, tendremos
experiencias frustradas. Tiene que existir un trabajo de educación y
concientización permanentes para alcanzar experiencias exitosas. Es vital
que el trabajo de educación se encare en un área general del barrio.

El aporte a la descentralización de Montevideo
La experiencia de los cooperativistas se ha volcado también al proceso
de participación ciudadana, descentralización municipal y desconcentración
de servicios que se desarrolla en la capital del país. Desde que se inicia
este proceso en 1990, con la división territorial de Montevideo en 18 Zonas
y la creación de los Gobiernos Locales con sus Juntas Locales, los Concejos
Vecinales y los Centros Comunales, se ha ido transfiriendo el poder de
decisión a los vecinos.

En este contexto de transformaciones, juega un papel fundamental el
Concejo Vecinal que, en representación de los vecinos y sus organizaciones,
realiza una fiscalización permanente de la gestión municipal y propuestas
concretas para el desarrollo de la Ciudad desde la respectiva Zona. Es
referencia obligada de la Junta Local, y del Gobierno Municipal para la toma
de decisiones.

En su seno se discuten los problemas, reivindicaciones e iniciativas de
los barrios, manteniendo una estrecha relación con las organizaciones
sociales y vecinales, aportando y evaluando en las instancias definitorias
de la vida de la Zona y de la gestión comunal (Plan Estratégico de
Desarrollo, Plan Quinquenal, ejes de gestión y presupuesto anual, planes de
obra, programas y políticas sociales, etc).

Muchos son los cooperativistas propuestos por sus organizaciones de
base, que han sido electos para integrar los Concejos Vecinales en varias
Zonas de Montevideo. Acostumbrados a la administración y autogestión de
grandes comunidades, se mueven como pez en el agua en lo que es su medio
natural: órganos elegidos democráticamente por los vecinos, administrando y
gestionando pedacitos de ciudad, haciendo la ciudad entre todos.

El intercambio nacional e internacional
FUCVAM mantiene desde hace muchos años un intercambio y coordinación de
actividades y expe-riencias con cooperativas y organizaciones populares,
sociales, vecinales y sindicales, así como ONGs. y organismos estatales, en
nuestro país y en todo el mundo. Es referencia obligada para el desarrollo
del cooperativismo de viviendas por autogestión y ayuda mutua en varios
paises. Algunas ONGs. europeas han financiado varios proyectos de educación
y formación cooperativa, desarrollo social y comunitario y de construcción
de viviendas en experiencias piloto.

Las principales organizaciones con las que se tiene relación, convenios
o intercambio son el Centro Cooperativista Sueco, CEBEMO de Holanda, la
Central de Trabajadores Argentinos, el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos
de Buenos Aires, CEVE de Córdoba, la Unión de Movimientos de Vivienda
Popular de Brasil, la Federación de Vivienda de Colombia y Habitat de Cuba.
Han visitado las cooperativas en Uruguay, en diferentes ocasiones,
delegaciones de pobladores y movimientos sociales y cooperativas, de
Universidades, de ONGs. y técnicos, de gobiernos y municipios, de Suecia,
Holanda, Bélgica, Alemania, Italia, Inglaterra, Sud Africa, Cuba, Estados
Unidos, México, Costa Rica, Colombia, Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay y
Argentina.

Es miembro fundador de la Confederación Uruguaya de Entidades
Cooperativas (CUDECOOP) y de la Secretaría Latinoamericana de la Vivienda
Popular (SELVIP); es integrante de la Confederación Latinoamericana de
Cooperativas de Trabajadores (COLACOT), de la Comisión de Vivienda de la
Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y de la Coalición Internacional del
Habitat (HIC).

Recibió del Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos un
Diploma por la labor en el campo del hábitat popular, enmarcado en las
actividades desarrolladas por FUCVAM en el transcurso de 1997, al cumplirse
un decenio del Año Internacional de las Personas Sin Hogar o Año de Los Sin
Techo, y una Mención de Honor en el Premio Mundial del Hábitat 1998, por
parte de la Fundación para la Construcción y la Vivienda Social (BSHF).


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Espacio abierto el 18 de mayo de 1996:
6 años de comunicación alternativa para la participación y la organización
popular.
· AUTOGESTION VECINAL: Primer medio uruguayo en Internet de difusión,
noticias, información y documentación de temas sociales, vecinales,
comunales, cooperativas, etc., de apoyo a las organizaciones y actores
sociales, y para los vecinos en general. Espacio abierto el 18 de mayo de
1996. Secciones: Vecinales y Comunales; Vivienda Popular; Cooperativismo y
Autogestión; Cultura e Identidad - http://www.chasque.apc.org/guifont  -
Correo-E: guifont@chasque.apc.org 
· vecinet-notici@s: Primera Agencia uruguaya en Internet de difusión,
noticias, información y documentación vecinal. Boletín Electrónico de
difusión gratuita por Correo-E, sobre temas sociales, vecinales, comunales,
cooperativas, etc., de apoyo a las organizaciones y actores sociales, y para
los vecinos en general. Secciones: Sociedad; Cultura; Comunales; Informes
Especiales. Suscripción al Correo-E: vecinet@adinet.com.uy  y/o
guifont@chasque.apc.org


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"No venderé el rico patrimonio del pueblo al bajo precio de la necesidad"
"Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos" "La causa de los pueblos
no admite la menor demora" "Que los más infelices sean los más
privilegiados" (José Artigas)




  

 

 

 

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