Lo que está en mi
escritura
es lo que está en
mi corazón
Esta vez es México
el lugar que Marcela Serrano elige para que Camila, la protagonista de Lo
que está en mi corazón, se refugie y lleve adelante su búsqueda espiritual.
Pero más allá de México y de la revolución zapatista, nos encontramos en esta
novela con un apasionado retrato de una mujer de hoy, capaz de enfrentarse a
sus contradicciones y abrirse camino en un mundo extraño.
Enviada
por una revista norteamericana Camila llega a Chiapas en medio de la revuelta
zapatista para escribir un reportaje diferente. Ella no sospecha que la auténtica
revolución la vivirá en su interior.
Tiene
treinta y cuatro años de amargura y desencanto, provocados por la muerte de
su hijo, todavía un bebé. Este desgarro la dejó sangrando y desmoronada. Y así
se encuentra cuando llega a San Cristóbal de las Casas, allí la dura realidad
que presencia la saca de su enajenación y la conecta con la vida.
Los
dramáticos acontecimientos vividos, entremezclados con la pasión y el amor que
renacen en Camila, la llevan a un demoledor replanteo de su vida: pone en tela
de juicio la relación con su madre, una ciega defensora de la democracia chilena,
y con su marido, un periodista con quien abandonó Chile para vivir en Washington.
Así,
mientras descubre los claroscuros del México actual, Camila se debate entre
la necesidad de reconciliarse con su pasado y el renovado impulso vital que
la domina.
SIETE PREGUNTAS A MARCELA SERRANO
La Boutique del Libro, San Isidro, 2002
¿Por
qué eligió ese título?
Es una expresión
que viene de la tradición oral mexicana Las mujeres mayas cierran sus relatos
con esa frase, que alude a la honestidad y al valor de la palabra. A muchos
les parece cursi, pero para mí está cargada de fuerza y emotividad.
¿Cómo
surge la novela?
La escribí porque
necesitaba hablar de la orfandad: de la mujer en su desempaño madre-hijo y de
orfandad política que tiene mi generación.
Con este sentir llegue
a Chiapas, necesitaba llegar al lugar donde se abría la ilusión de una nueva
revolución. Después de Fukuyama y el fin de la historia, aparece un grupo de
campesinos con ideales dispuestos a hacer la revolución zapatista, Me tentaba
y atraía lo que ocurría y quise ver qué pasaba con esta gesta que mueve mucho
a la población y así llegue allá.
¿Por
qué una vez más el escenario está lejos de Chile, en un lugar apartado?
Chile es muy angosto,
la gente que nació en Chile tiene la sensación de estar encerrado; por eso,
toda la aventura tiene que suceder afuera. Neruda, Mistral... todos se fueron,
luego volvieron... sin embargo, las aventuras suceden en cualquier parte adentro,
afuera… pero para los escritores chilenos esta lección hay que aprenderla afuera.
Además, busco lugares
apartados, porque siento que la gran ciudad no entrega elementos de sanación,
de salvación.
¿El
personaje de Camila tiene elementos autobiográficos?
Esta misma pregunta
me la hicieron en España. A mí me sorprendió mucho esta lectura, porque nunca
se me ocurrió que ella tenia algo que ver conmigo... incluso me costo apropiarme
de la voz de ella... yo no sospechaba que era tener una madre revolucionaria,
mi familia era tradicional, la revolucionaria era yo… No, no creo que haya algo
autobiográfico.
¿Qué
sentís cuando te ponen en la piel de un personaje?
Al principio me espantaba,
porque el tema de la exposición, luego te pones tan impudica que nada te importa
¿Dijiste
que necesitabas hablar de la orfandad de la mujer como madre?
Creo que la relación
madre-hija es la más conflictiva. Nancy Friday en su libro Mi madre, yo
misma, después de escribir 500 paginas dice que no va a tener hijos por
temor a una sea mujer. Temor a la repetición de la historia. Para no repetir
la historia hay que tener un nivel de conciencia muy grande. De eso quería hablar,
reflexionar…
Camila
pasa del abatimiento a la fortaleza.
¿Esta
posibilidad de regeneración la considerás muy femenina?
Sí, las mujeres tienen la capacidad para reinventar la vida, una capacidad
negada a los hombres. Las mujeres elaboran los duelos, los hombres los niegan
y los siguen arrastrando a sus espaldas. Me horroriza pensar que durante miles
de años las mujeres vivieron en un mundo donde no existían las diferencias,
era un mundo pensado para los hombres, donde no se valorizaba este poder.
MERCEDES BUETTO - Revista
Lilith
Mercedes.Buetto@avon.com

|